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Los rebeldes sirios cercan Damasco y el régimen de Asad se tambalea: ¿al borde de un cambio radical en Oriente Medio?

Las facciones rebeldes sirias están ya a sólo diez kilómetros de la capital y el ejército leal a Bashar al Asad parece incapaz de frenarlas.

Las facciones rebeldes sirias están ya a sólo diez kilómetros de la capital y el ejército leal a Bashar al Asad parece incapaz de frenarlas.
Residentes de Hama con una bandera de la oposición siria después de que las fuerzas contrarias a Al Asad tomasen la ciudad. | EFE/EPA/MOHAMMED AL RIFAI

En menos de dos semanas la alianza entre los yihadistas del grupo Hayat Tahrir Al Sham y otras facciones de rebeldes sirios ha pasado de los reductos que mantenían en el norte del país a las puertas de Damasco, concretamente a diez kilómetros de la capital de Siria, al menos según asegura el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, que ubica a los grupos opositores en la localidad de Artuz según informa Europa Press. Además, la misma organización afirma que las fuerzas opositoras que avanzan desde la provincia de Deraa, en el sur, también están acercándose a la capital.

Por su parte, el líder de los yihadistas Hayat Tahrir Al Sham y líder de la ofensiva, Abú Mohamed al Golani, ha anunciado que "nuestras fuerzas han comenzado a poner en marcha la etapa final del cerco a la capital. Damasco nos aguarda".

El Ejército sirio, por el contrario, mantiene que sigue combatiendo contra las fuerzas opositoras en el noroeste del país, en la provincia de Homs. "Nuestras fuerzas en la región meridional están llevando a cabo un despliegue de acuerdo con planes y órdenes militares", ha asegurado. Sin embargo, se trata de la repetición de una fórmula que ha empleado en todas sus retiradas desde el comienzo de la ofensiva rebelde, que ha permitido en sólo unos días la toma de Alepo, la segunda mayor ciudad del país, y Hama, que es la sexta.

De igual modo, el Ministerio de Defensa también ha desmentido informaciones que apuntaban a la posible deserción en masa de sus fuerzas en el sur del país hacia Irak a través del cruce de Al Qaim.

¿Un régimen desmoronándose?

Sea como sea, lo cierto es que el ejército sirio parece estar desmoronándose. En episodios anteriores de la larguísima guerra civil los partidarios del régimen habían recibido un apoyo vital tanto de Rusia, que ha realizado brutales bombardeos aéreos en el país, masacrando de forma habitual zonas civiles; como de Irak, que no sólo ha suministrado gran cantidad de armas al régimen de Bashar al Asad, sino que incluso hizo intervenir sobre el terreno a miles de hombres de la organización terrorista libanesa Hezbolá.

Sin embargo, la situación es ahora muy distinta: rusos e iraníes tienen sus propios problemas, los unos en Ucrania y los otros internos y por su enfrentamiento larvado con Israel. Mientras, Hezbolá ha sido diezmada por la reciente guerra con el Estado Judío, en la que el alto al fuego pende de un hilo.

Así, aunque los rusos sí han retomado sus bombardeos estos no están siendo ni mucho menos suficientes y la falta de reacción de los leales de Al Asad ante esta inesperada ofensiva rebelde está, sin duda, relacionada con la debilidad actual de estos apoyos externos.

¿Quiénes son Hayat Tahrir al-Sham?

Hayat Tahrir al-Sham es una organización a la que tanto Naciones Unidas, como los Estados Unidos y hasta Turquía señalan como terroristas. De hecho nacieron, aunque con otro nombre, en 2011 como un grupo afiliado a Al Qaeda, si bien en 2016 su líder, Abú Mohamed al Golani, rompió públicamente con esta internacional terrorista e incluso le cambio el nombre a su grupo.

Desde entonces ha afirmado que su intención no era atacar a los países occidentales al estilo de la propia Al Qaeda o del ISIS, sino acabar con el régimen de Al Asad en Siria. Desde 2017 forzó a otros movimientos islamistas del norte de Siria a unirse a Hayat Tahrir al-Sham y ha venido ejerciendo el gobierno de facto en las zonas del país que controlaba, especialmente en la provincia de Idlib, donde no ha dudado en machacar a los que se le oponían en lo que la ONU ha definido como crímenes de guerra.

Al Golani, que hasta no hace mucho prácticamente no tenía ninguna presencia mediática, ha concedido algunas entrevistas y ha tratado de presentarse como más moderado. Algunos analistas lo definen como un "radical pragmático" y en estas últimas semanas ha dado muestra de ese pragmantismo al asegurar a los habitantes de Alepo –una ciudad en la que hay una minoría de cristianos que se cifra entre 20.000 y 25.000 personas, una fracción de los que había antes de la guerra civil– que no corrían ningún riesgo bajo el nuevo régimen. Un llamamiento que, sin embargo, la mayor parte de los analistas ve como oportunista y poco sincero.

Sunís y no chiís

Un elemento que puede ser esencial en el futuro de Oriente Medio y en las relaciones de poder en la zona es que, más allá de que su conversión a la moderación sea cierta o no, Hayat Tahrir al-Sham es un grupo suní, mientras que el régimen de Al Asad se sostenía sobre la minoría Alauita, una rama del islam chií.

Eso explicaba en buena medida el respaldo del régimen de los ayatolas iraníes y con ellos de Hezbolá o las milicias de Irak. Si el poder cambia de manos en Siria, lo más probable es que la comunidad alauita, que era el principal sostén interno de los Al Asad, sea barrida. Está por ver con qué apoyos cuenta el nuevo gobierno en el complejísimo mapa religioso y étnico del país, pero la alianza con Irán no tendría ningún sentido ni para los suníes radicales de Hayat Tahrir al-Sham, ni para los grupos kurdos del norte del país ni para los otros grupos de rebeldes.

Así, probablemente Irán perdería un aliado y una base de operaciones y los terroristas chiís de Hezbolá podrían sufrir otro duro golpe al complicarse sus cadenas de suministro y financiación.

Esto no quiere decir que Israel fuese a tener en esta nueva Siria a un aliado, ni siquiera a un país menos hostil, de hecho ante los acontecimientos en el país vecino Israel ha reforzado sus posiciones en los Altos de Golán, la zona del país junto a la frontera Siria.

En cualquier caso, puede resultar muy interesante cómo se reubican las alianzas en todo Oriente Medio: ¿tratará Al Golani si logra el poder de acercarse a Arabia Saudí? Esto de cierta manera le obligaría a tener una actitud menos hostil hacia Israel y podría ser un movimiento lógico si quiere reforzarse respecto a Irán. ¿O intentará obtener el apoyo de Turquía para entre ambos acabar con los grupos kurdos que hoy por hoy dominan parte del norte de Siria? Por lo pronto, a pesar de que teóricamente el gobierno turco consideraba a Hayat Tahrir al-Sham un grupo terrorista, Erdogán ya habla de "una nueva realidad" en Siria y ha sido uno de los primeros en respaldar la ofensiva rebelde: "Idlib, Hama, Homs... y, desde luego, la meta es Damasco. El avance de la oposición continúa. Estamos haciendo un seguimiento. Esperamos que esta marcha en Siria continúe sin accidentes ni desgracias", dijo este viernes en declaraciones recogidas por EFE.

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