
Desde los últimos días de 2025 los iraníes han salido a la calle manifestándose contra el régimen de los ayatolas que lleva desde 1979 sojuzgando al país en una teocracia cruel y totalitaria. Una dictadura que, además, ha sumido al pueblo persa en la miseria: la disparatada política económica del régimen, el extraordinario gasto en mantener a organizaciones terroristas en el exterior como Hamás y Hezbolá y las sanciones internacionales por el programa nuclear han llevado a la población a dificultades muy serias en su día a día, con una inflación disparada por encima del 50%, la economía en recesión y la pobreza y el desempleo creciendo con fuerza.
Las protestas se han desatado, además, en un contexto político muy complejo para el régimen: la derrota sufrida en el enfrentamiento directo con Israel y Estados Unidos el pasado mes de junio fue un golpe muy importante ya no en el prestigio de los ayatolas, que es escaso en su propio país, sino en la percepción de la fortaleza de la dictadura, que en ningún momento pudo oponerse militarmente a las operaciones israelíes y americanas y, además, el desarrollo de la operación dio la impresión de que el Mossad, el servicio secreto israelí, tiene un espectacular nivel de infiltración en el interior del país.
Por otro lado, las derrotas de Hezbolá y Hamás a manos de Israel y la debacle del régimen de Al Asad en Siria también han supuesto un revés muy importante para el régimen, que ha visto descabezada su política en Oriente Medio y han incidido en el desgaste interno: con la población en la miseria el extraordinario gasto que ha supuesto esta fracasada política exterior es otro motivo de indignación para los iraníes, que se suma por supuesto a la falta de libertades y el trato a las mujeres como ciudadanos de segunda cuyo símbolo es, como viene siéndolo desde hace años, la imposición del pañuelo.
36 muertos en diez días
Las protestas, que se iniciaron el pasado 28 de diciembre, se han extendido por todo el país y han generado la violenta represión del régimen, tal y como ya ha ocurrido en otras ocasiones anteriores.
De hecho, la asociación de defensa de los Derechos Humanos Hrana, con sede en Estados Unidos pero que lleva 20 años trabajando en la denuncia de las tropelías del régimen de los ayatolas, ha publicado un detallado informe del que se hace eco Europa Press y en el que cifra en 36 los fallecidos durante las protestas, dos de ellos miembros de las fuerzas del orden.
De los manifestantes muertos hay cuatro que son menores de edad. Además, los informes hablan de la detención de 2.076 manifestantes y de "docenas" de heridos, en la mayor parte de los casos por perdigones y balas de goma, aunque también hay testimonios de algunos apuñalamientos.
El informe recoge que hasta el momento ha habido protestas en 285 puntos diferentes de 92 ciudades que están en 27 de las 31 provincias del país, es decir, en prácticamente todo el territorio nacional.
La represión de las fuerzas de seguridad, por su parte, habría ido creciendo a medida que se generalizaban las protestas y en los últimos días incluso se habrían registrado actos violentos en instalaciones médicas, "incluyendo ataques en hospitales" que se habrían dado en al menos dos ciudades: Ilam y Teherán, en esta segunda se lanzó gas lacrimógeno en las propias instalaciones del Hospital Imán Jomeini y hay testimonios también de que fuerzas de seguridad entraron en el Hospital Sina para arrestar a alguno de los manifestantes que estaban siendo tratados allí.
Hrana señala también que uno de los protagonistas más destacados de las manifestaciones en los últimos días han sido los mercaderes, incluyendo violentos enfrentamientos en el Gran Bazar de Teherán. La información de la que dispone la ONG es que la protesta, que incluyó el cierre de buena parte de los negocios, ha emergido de forma espontánea, sin ninguna llamada previa de ningún grupo organizado.

