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"Muerte al dictador": la revuelta contra la teocracia incendia Irán

La ira popular contra Jamenei toma las 31 provincias del país y choca con la violencia policial, que eleva la cifra de detenidos a más de 2.000.

Un manifestante porta una pancarta favorable al regreso del Shah | Cordon Press

Las protestas continuaron expandiéndose en Irán en su undécima jornada con unas movilizaciones que han alcanzado las 31 provincias del país y a las que se han unido varias universidades, mientras el número de muertos alcanzó los 38.

A lo largo del miércoles se produjeron protestas y movilizaciones en 37 ciudades de 24 provincias, en una jornada con choques violentos que causaron la muerte de dos policías en la ciudad central de Lordegan, donde además resultaron heridas unas 30 personas, según la agencia Fars.

Según el relato de esta agencia vinculada con la Guardia Revolucionaria, en una movilización pacífica motivada por la situación económica se infiltraron "alborotadores" armados que abrieron fuego contra la Policía, que respondió a su vez.

Este jueves, las autoridades iraníes han restringido el acceso al internet en un aparente intento por controlar las protestas. La plataforma NetBlocks, que supervisa el tráfico y la censura en internet, ha señalado en X que las métricas muestran que Irán se encuentra en un "apagón" de internet "a nivel nacional", lo que supone un obstáculo para el derecho a comunicarse en un momento "crítico".

En otras protestas a lo largo del país se cerraron comercios y bazares en Teherán y Tabriz (noroeste) y en la ciudad de Bandar Abás, importante centro de la industria del petróleo en el país persa, según vídeos compartidos por ONGs y activistas en redes sociales.

Además, se produjeron movilizaciones en universidades de Qom, centro religioso, y en Teherán, donde la Universidad Azad anunció que llevará a cabo los exámenes de fin de año online.

Las protestas se han extendido a 111 ciudades de las 31 provincias del país en unos choques que se han cobrado la vida de 38 personas, de ellos cuatro miembros de las fuerzas de seguridad y el resto manifestantes, cerca de un millar han resultado heridas y 2.076 manifestantes han sido detenidos, según datos de organizaciones de derechos humanos.

Las protestas comenzaron el 28 de diciembre a causa de la pérdida de valor del rial y la alta inflación, pero pronto se pasó a pedir el fin de la República Islámica, como ocurre a menudo en las movilizaciones en el país persa.

Ayer mismo se escucharon en diversas ciudades gritos en contra de la República Islámica y el habitual "muerte al dictador" en referencia al líder supremo de Irán, Ali Jameneí, consigna que se lanzó ayer desde las ventanas de las casas en varios puntos de Teherán.

Los símbolos de la República Islámica no se libraron de la ira de los manifestantes y en la ciudad religiosa de Mashad (oeste) un grupo de personas bajo una enorme bandera del país y la destrozó.

El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, llamó ayer a las fuerzas de seguridad a diferenciar entre manifestantes legítimos por la situación económica y "alborotadores" que actúan en contra de la seguridad nacional.

La portavoz del Gobierno, Fatemeh Mohajerani, calificó por su parte a los manifestantes como "nuestros hijos" y llamó a dialogar con ellos.

Menos conciliador se mostró el jefe del Poder Judicial iraní, Gholamhosein Mohseni Ejei, advirtió por su parte que "no habrá "clemencia para quienes ayudan al enemigo contra la República Islámica" y acusó a Estados Unidos e Israel de tratar de desestabilizar el país.

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