La Sierra Norte de Madrid

Un paraíso natural y rural inesperado entre montañas y pueblos medievales
por David Alonso Rincón

La Sierra Norte de Madrid es un destino natural en sí mismo y de gran valor turístico al contar con espacios protegidos en buena parte de su extensión, así como maravillosas reservas de la Biosfera como la Sierra del Rincón o las Cuencas Altas de los ríos Manzanares, Guadarrama y Lozoya, el Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama, incluso interesantes áreas de conservación como la Red Natura 2000.

La Comarca también cuenta, además, con tesoros naturales milenarios como el Hayedo de Montejo, uno de los bosques más singulares de toda España reconocido como Patrimonio Natural por la UNESCO. Y una gran variedad de ecosistemas de alta montaña con picos por encima de los 2000 metros, sin olvidar sus pueblos, con una historia centenaria que aún hoy se mantiene viva y que son encantadores para realizar una visita en cualquier momento del año.

Esta parte del norte de la Comunidad ofrece una escapada ideal para quienes buscan desconectar de la rutina y sumergirse en la belleza de paisajes montañosos, pueblos con encanto genuino y una rica gastronomía, todo dentro de un entorno rural lleno de tranquilidad y de aire puro de un Madrid que realmente no se espera el visitante.

Todo el territorio de la Sierra Norte está plagado de lugares por descubrir, muy recomendables para planificar una escapada de uno o varios días. A esta rica zona de la Comunidad de Madrid le sobran los motivos naturales, culturales o históricos para tomar papel y lápiz y comenzar a pensar en un viaje que quedará plasmado en la memoria durante mucho tiempo. Desde senderismo, ciclismo, rutas a caballo, escalada o actividades acuáticas de lo más variado para la temporada estival o de nieve durante la temporada invernal, existen múltiples razones para elegir disfrutar de esta región, ya sea de forma individual o en grupo.

Además del valle del Lozoya y el valle del Jarama, destacan por su importancia y belleza las sierras de La Cabrera y El Rincón. La primera, es una estribación rocosa de la Cuerda Larga, uno de los macizos más destacados de la Sierra de Guadarrama y a la Sierra de la Cabrera se puede llegar desde la autopista A-1, a la altura del kilómetro 60, a poco más de una hora en coche desde el centro de Madrid capital. Subir a la cumbre del Cancho Gordo, de 1563 metros de altura o el Pico de la Miel, una ruta para realizar a pie y disfrutar del paisaje. Cabe destacar la localización estratégica de sus pueblos es parte del atractivo de esta sierra, como Bustarviejo, Navalafuente o Lozoyuela. En el municipio de La Cabrera descubriremos el Centro de Innovación Turística de la Sierra Norte ‘Villa San Roque’, donde el visitante conocerá, de primera mano, todo lo relacionado con la Sierra Norte de Madrid.

En cuanto a la Sierra del Rincón, su territorio limita al sur con los municipios en torno a varios embalses y al oeste con la Nacional I, un acceso fácil desde el sur de la Comunidad y la propia capital. Declarada Reserva de la Biosfera en el año 2005, es un auténtico destino para los amantes del turismo rural y la naturaleza que se mezclan con la arquitectura tradicional como es el caso de Horcajuelo de la Sierra, un pequeño municipio de la montaña, cuyas casas de piedra y madera son su seña de identidad. A través de sus sinuosas carreteras descubrimos La Hiruela, otro de esos pequeños pueblos entre montañas y bosques, en los que parece que el tiempo se ha detenido, donde pasear por sus calles empedradas y tomar unas horas para acercarse al Hayedo de Montejo, declarado Patrimonio Natural por la UNESCO en 2017. Bosque milenario destacado de entre todos por su importancia y belleza natural bien conservada.

Hayedo de Montejo ©Mario Vega_Comunidad de Madrid

Pueblos con encanto y mucho más

La Sierra Norte de Madrid no sólo puede presumir de espacios naturales inigualables, sino también de una colección de pueblos históricos, que hay que visitar en cualquier estación del año como son cuatro de las once Villas de Madrid: Buitrago del Lozoya, Rascafría, Patones de Arriba o Torrelaguna, que ofrecen un extenso patrimonio cultural, tanto material como inmaterial, donde existe una amplia oferta de acogedores alojamientos rurales para todos los gustos y bolsillos.

Patones de Arriba merece una visita de una jornada, disfrutando con calma de sus callejuelas y rincones de piedra, ya es uno de los más representativos ejemplos de la arquitectura negra de pizarra de la zona. Declarado Bien de Interés Cultural, es uno de los centros de turismo rural más importantes de la Comunidad de Madrid. Durante los fines de semana este pueblo es muy transitado por turistas y está restringido el acceso de vehículos: solo se puede acceder ascendiendo a pie por la Senda Ecológica del Barranco o mediante el servicio de lanzadera que sale desde el aparcamiento disuasorio situado en Patones de Abajo.

Museo Picasso en Buitrago del Lozoya ©ASF IMAGEN_Comunidad de Madrid

Al noroeste de Patones, a unos 75 kilómetros de Madrid capital, se encuentra Buitrago del Lozoya, otra de las joyas rurales de la Comunidad. Situado en un emplazamiento privilegiado, este pueblo es un viaje al medievo inmerso en la apacible belleza del Valle del Lozoya, río que discurre a los pies de su recinto amurallado -el conjunto fortificado más singular y mejor conservado de la Comunidad de Madrid- rodeado por el río Lozoya, en plena sierra y que durante la Edad Media y muchos siglos después mantuvo su importancia como enclave defensivo. Su conjunto histórico y monumental fue reconocido en 1993 y declarado Bien de Interés Cultural, donde destacan la iglesia de Santa María del Castillo, el jardín Medieval, el castillo de los Mendoza o el Museo Picasso, en la plaza del mismo nombre y situado en los bajos del Ayuntamiento. Este museo, con una historia muy particular, fue creado gracias a la donación de las obras de Eugenio Arias, peluquero, gran amigo del pintor y que ahora están disponibles para el visitante.

©AIR DRONE_Comunidad de Madrid

Gastronomía típica que nunca falla

Los sabores de la Sierra Norte parecen estar en conexión con la tierra y sus gentes cuyos ingredientes son los productos de calidad y de cercanía, de una gastronomía basada en el aprovechamiento ganadero y agrícola y en los productos de temporada como legumbres o frutas, sin olvidar sus exquisitos quesos, vinos, mieles…

La gastronomía de la Sierra Norte es otro de sus grandes atractivos. Los productos locales, frescos y de calidad, son la base de una cocina que combina tradición y buen sabor. Platos como las judías blancas con oreja y pata de cerdo, las migas dulces, el cocido o los mantecados son imprescindibles para quienes desean probar lo mejor de la cocina serrana y todo ello regado por vinos de calidad y personalidad. No hay que perderse la oportunidad de visitar alguna de las bodegas locales, donde se puede probar alguno de sus tempranillos como el de la bodega de Viña Bardela. No podemos olvidar el aceite producido en las almazaras de la región, otro de los tesoros gastronómicos de esta zona como el que elabora Aceite Fanum, en Torremocha del Jarama.

La Sierra Norte también ofrece jornadas gastronómicas, catas o cursos para quien esté dispuesto a aprender el oficio o quiera profundizar en la gastronomía local. La Escuela de hostelería de Madarcos permite empaparse desde un nivel inicial de los productos y recetas de los platos típicos de esta parte de Madrid.