
La escalada de tensión geopolítica en Oriente Medio tras los ataques preventivos realizados por Estados Unidos con el fin de impedir que Irán logre desarrollar el arma nuclear, supone un impacto directo sobre el comercio internacional, los mercados financieros y las inversiones. De este modo, los analistas miran con incertidumbre la evolución del conflicto y sus posibles implicaciones. Por este motivo, desde el punto de vista de la inversión, el riesgo y la volatilidad se podría apoderar del mercado iraní en los próximos meses.
Sin embargo, hace tan sólo unos meses, en septiembre de 2024, el Gobierno de Pedro Sánchez recomendaba abiertamente a los empresarios españoles invertir en Irán en un vídeo en el que el ICEX realizaba algunas recomendaciones para los inversores interesados en el país. De este modo, se trataba de mostrar las supuestas ventajas y oportunidad que el país islámico ofrecía. No obstante, lo más llamativo de este vídeo era que el Ejecutivo socialista aconsejaba a los inversores ocultar en la documentación las relaciones comerciales establecidas con el país para evitar posibles complicaciones.
Oportunidades en Irán
Pese a la realidad del régimen de los ayatolás, con el fin de llamar la atención de los inversores, el ICEX afirmaba en el vídeo que "frente a la imagen que se proyecta en el mundo sobre Irán, el pueblo iraní, además de acogedor y amable, es muy proclive a establecer relaciones comerciales con las empresas de los países occidentales". Así, se destacaba la importancia de comprender la historia del país y conocer la riqueza cultural del mismo, así como sus costumbres y la valoración de los iraníes a su identidad nacional.
De este modo, se señalaba que el régimen de sanciones internacionales existente dificulta las relaciones con las empresas occidentales y se hacía hincapié en que "es muy importante (...) pensar en el mercado iraní a medio y largo plazo". De hecho, en este sentido, se subrayaba que existen varios casos de empresas españolas que, al haber apostado por el mercado iraní, se han consolidado como líderes en sus sectores en el país, si bien no se mencionaban ejemplos concretos.
Por otra parte, se señalaba que "Irán es un país con recursos abundantes y destaca como potencia en Oriente Medio", enfatizando que es el cuarto país en reservas de petróleo y el segundo en reservas de gas a nivel mundial, así como el séptimo en términos de reservas minerales. Además, se destacaba la diversificación de su sector industrial y la tasa anual de crecimiento del 6% que registraba antes de la imposición de las sanciones internacionales.
Con todo, se añadía que este mercado daba a las empresas acceso directo a 88 millones de consumidores y, gracias a las relaciones sólidas existentes con sus países vecinos, a un mercado combinado de más de 400 millones de consumidores. Asimismo, se destacaba cómo Irán había logrado fortalecer sus relaciones con India, una de las economías emergentes más potentes y se subrayaba cómo el país no se reducía a un destino para las importaciones, sino también para la coproducción y la reexportación.
Ocultar la relación con Irán
Así las cosas, desde el Gobierno español se realizaban algunas recomendaciones para los inversores que estuvieran interesados en introducirse en este mercado. En concreto, desde el ICEX se explicaba que "al considerar Irán como centro de negocios, piensa más allá de las exportaciones y piensa en la oportunidades de coproducción y reexportación que brinda este país".
Al mismo tiempo, se subrayaba la necesidad de informarse sobre las sanciones internacionales existentes, dado que "han tenido un impacto significativo en la economía y las relaciones comerciales". En este sentido, se destacaba que las sanciones de EEUU "afectan a los sectores más productivos de Irán", como sería el caso del petróleo, el gas, la industria petroquímica, el automóvil y la energía, además de los sectores relacionados con los servicios, como el sector bancario y financiero. Por otra parte, se explicaba que las sanciones de la UE afectaban especialmente a los productos relacionados con la industria nuclear y el doble uso.
Sin embargo, resulta especialmente llamativo que, entre los consejos para invertir en Irán, el Gobierno español subrayaba la importancia de ocultar en la documentación las relaciones comerciales establecidas con el país. En concreto, tras señalar la importancia de ser flexible y contar con paciencia, se subrayaba la capacidad de los iraníes para superar los obstáculos existentes al comercio, como sería el caso del sistema bancario y financiero y la realización de pagos, sancionados por EEUU. Para ello, se destacaba que "una alternativa es operar mediante casas de cambios o intermediador en terceros países". Además, se destaca que "no es aconsejable hacer mención directa a Irán en la documentación correspondiente para evitar posibles complicaciones".
Por otra parte, se incidía en la importancia de "explorar las posibilidades que ofrece Irán para tu empresa", para lo cual sería indispensable comprender cuáles son los sectores prioritarios para el país: a saber, las materias primas, los productos intermedios, los bienes de equipo y la maquinaria, los cuales, de acuerdo con el ICEX, suponen más del 80% de las importaciones iraníes. "Al centrarse en estos sectores prioritarios en estos sectores prioritarios, las empresas pueden maximizar su potencial de éxito y contribuir al desarrollo de Irán", señalaba el vídeo.
Además, se subrayaba la importancia de contar con un agente profesional local para entrar en el mercado iraní, dado que "es vital comprender las regulaciones comerciales locales". Así, se destacaba que en el país está permitido operar con tres tipos de representantes, como son los brókers, los comisionistas y los agentes comerciales. Asimismo, se explicaba que "es más conveniente tratar con personas jurídicas que con individuos", además de que "es imprescindible contar con un agente representante oficial registrado en Irán para hacer negocios con organismos estatales o empresas púbicas".


