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Verifactu, el nuevo programa obligatorio para facturación en 2026

La Agencia Tributaria lanza un sistema de control de facturas en tiempo real que será obligatorio para empresas y autónomos antes de 2025.

La Agencia Tributaria lanza un sistema de control de facturas en tiempo real que será obligatorio para empresas y autónomos antes de 2025.
Verifactu, el nuevo programa obligatorio para facturación en 2026. | Pixabay

Desde el 1 de enero del próximo año 2026, se habrá cambiado la forma de emitir una factura en España. El Ministerio de Hacienda, a través de la Agencia Tributaria, ya ha iniciado una cuenta atrás para que entre en vigor Verifactu, un nuevo sistema que obligará a empresas y autónomos a remitir sus facturas a Hacienda casi al mismo tiempo que las crean. Este nuevo modelo tiene como objetivo combatir el fraude, aumentar la transparencia y simplificar el control fiscal.

No hay que dejarse engañar, y aunque el nombre suene algo técnico y lejano, Verifactu es muy fácil de manejar y, cuanto antes se aprenda su funcionamiento, mejor. Este sistema va a afectar directamente a miles de negocios, desde grandes empresas hasta profesionales autónomos que trabajan por su cuenta. La medida está recogida en el nuevo Reglamento de Facturación, aprobado en 2023, pero su aplicación real será progresiva. Eso sí, quien no se adapte a tiempo, no podrá emitir legalmente una factura en 2026.

¿Qué es Verifactu y por qué va a ser obligatorio?

Verifactu, lejos de ser una aplicación concreta o un software comercial, es un modelo técnico de facturación que obliga a incluir una serie de requisitos en cada factura y a enviarlos automáticamente a la Agencia Tributaria.

¿Qué implica esto? Que desaparece la posibilidad de emitir facturas sin dejar rastro. Cada documento tendrá que llevar un código único, una marca de tiempo y un sistema que impida su modificación o eliminación. Esta fórmula lleva algún tiempo funcionando de forma similar con las grandes empresas que usan el SII (Suministro Inmediato de Información), pero ahora se generaliza a todos los contribuyentes.

Hacienda asegura que el nuevo modelo responde a la necesidad de mejorar la recaudación, evitando a su vez el fraude en efectivo y adaptando la fiscalidad a los tiempos digitales. Otros países europeos ya han implantado sistemas similares. Italia, por ejemplo, lo hizo en 2019 con su Fattura Elettronica y los resultados han sido notables.

Usar Verifactu sin morir en el intento

Aunque suene complejo, aprender cómo usar Verifactu no será tan difícil si se hace con tiempo. Para empezar, habrá que asegurarse de tener un software de facturación que esté adaptado a estos nuevos requisitos, es decir, que sea capaz de generar facturas con formato Verifactu, añadir los códigos necesarios y enviarlas de forma automatizada a la Agencia Tributaria.

Los programas actuales tendrán que actualizarse o integrarse con módulos específicos. No son pocas las plataformas que ya están trabajando con entornos de prueba para asegurarse el cumplimiento de los requisitos para cuando llegue el momento de hacerlo obligatoriamente. Y aunque también se podrá usar un sistema de envío manual, la mayoría optará por automatizarlo para evitar errores o sanciones.

Otro detalle importante es que las facturas incluirán un código QR visible, y una leyenda que informe al cliente de que ese documento ha sido generado conforme al sistema Verifactu. El QR permitirá a cualquiera verificar la autenticidad de la factura, incluso con el móvil.

¿Quién tiene que adaptarse y cuándo?

La obligación es general, es decir, deberán cumplir con este nuevo formato todos los autónomos y empresas que emitan facturas, con la única excepción de aquellos que ya están acogidos al SII. En principio, Verifactu será de uso voluntario durante todo este 2025 para que las empresas puedan ir probando el sistema, pero en 2026 ya será obligatorio.

Esto afecta tanto a los profesionales que facturan a clientes finales como a quienes lo hacen a otras empresas. Desde el fontanero que trabaja por cuenta propia hasta el restaurante de barrio o la tienda de informática, todos tendrán que ajustarse al nuevo modelo.

La clave está en no dejarlo para el último momento. Quienes no estén listos a tiempo, simplemente no podrán emitir facturas válidas, lo que se traduce en una parálisis total de la actividad comercial.

Ventajas para Hacienda...¿Y para el contribuyente?

Es evidente que la Agencia Tributaria sale ganando con este modelo, puesto que tendrá acceso inmediato a los datos, podrá detectar errores, fraudes u omisiones casi en tiempo real y cruzar información de forma mucho más ágil. Pero también hay ventajas para las empresas, aunque a simple vista no lo parezca.

Para empezar, al tener las facturas enviadas y validadas, se reducen los errores contables y se simplifican algunos trámites tributarios. También se minimizan las posibilidades de inspecciones sorpresa o requerimientos por incoherencias. Además, está previsto que quienes adopten el sistema antes de tiempo puedan acceder a beneficios fiscales, aunque aún no se han detallado del todo.

Eso sí, no se puede negar que, para muchas pymes y autónomos, el cambio será un esfuerzo económico y técnico. Hablamos de negocios que a veces ni siquiera han digitalizado sus tickets de caja y que ahora deberán integrar sistemas complejos de facturación electrónica con envío automático. De ahí que algunas asociaciones, como ATA, hayan pedido ayudas específicas para costear el proceso.

Un cambio estructural que ya está en marcha

Aunque aún hay tiempo hasta que Verifactu sea obligatorio, la adaptación ya ha comenzado. Muchas asesorías y despachos fiscales están alertando a sus clientes, y los proveedores de software se están preparando para lanzar versiones compatibles.

El propio portal de la Agencia Tributaria ya ha habilitado un apartado con manuales técnicos, entornos de prueba y documentación oficial para desarrolladores y usuarios. Y es que este no es un cambio superficial, sino un paso estructural hacia una fiscalidad digital y automática.

Verifactu marcará el inicio de una era en la que cada factura estará auditada desde el minuto uno, y en la que Hacienda sabrá, al momento, cuánto se factura, a quién y cuándo. Puede parecer excesivo, pero también es una forma de hacer las cosas más claras, más eficientes… y más difíciles de manipular.

Para quienes todavía no se han puesto al día, el consejo es que es mucho mejor empezar ahora, con calma, que correr con prisas en el último momento, porque cuando llegue 2026, ya no habrá margen para improvisar.

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