El Mercosur es el proceso de integración regional más importante de América del Sur. Una suerte de Unión Europea pero de los países de Hispanoamérica. Eso sí, la integración se limita a una unión aduanera que busca la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos, aunque sigue sin encontrar una buena integración o funcionamiento.
Data de 1991 y lo que ha firmado la Unión Europea es precisamente un acuerdo comercial CON Mercosur. Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia, son los Estados parte o impulsores mientras que Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Guyana y Surinam son asociados, con preferencias comerciales pero que no aplican el arancel externo común.
Pues bien, después de muchos años de negociaciones la Unión Europea ha alcanzado un acuerdo con Mercosur. Un acuerdo de libre comercio entre ambos bloques que como decimos lleva décadas negociándose. ¿Cómo afecta esto a España?
Resulta una oportunidad enorme para sectores como el del automóvil o el sector servicios, pero ha generado un amplio rechazo en el sector agrario y ganadero donde se teme que exista una competencia desleal de productos sudamericanos, sobre todo cereales, carne y soja, que no cumplan con las mismas exigencias medioambientales o sanitarias que la exigente y en ocasiones absurda normativa europea.
Dicho esto: ¿qué gana en este caso: las externalidades positivas para nuestra industria o los temores del sector primario? Las críticas del campo son entendibles, si me lo permiten, más desde el punto de vista de las restrictivas políticas medioambientales europeas que del libre comercio, pero desde el punto de vista del resto de industrias puede ser una buena noticia. ¿La parte peligrosa? Que termine convirtiéndose en un puente con China que nos coloque lejos de los intereses del Eje de Occidente.

