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Los inversores ganan, los ahorradores pierden y el empleo no va tan bien como piensan

La contratación estatal oculta la destrucción de puestos privados, mientras el IPC degrada el capital de quienes no operan en los mercados.

La contratación estatal oculta la destrucción de puestos privados, mientras el IPC degrada el capital de quienes no operan en los mercados.
Repartidor durante su jornada laboral | EFE

¿La economía va bien? ¿El empleo va bien? ¿Los ahorradores mantienen su capacidad adquisitiva? Bueno, pues las respuestas, por desgracia, no son un SÍ absoluto; tienen muchos peros si rascamos un poco en los datos.

Lo primero que tenemos que saber es que la inflación se come el 2% de nuestros ahorros si no los movemos; parece poco, pero en 20 años supone que hemos perdido un 40% de capacidad adquisitiva con nuestro dinero.

Los ahorradores españoles que no han sabido mover su dinero, poco a poco van perdiendo esa capacidad adquisitiva.

Por el contrario, los inversores que aprenden a invertir su patrimonio, como lo hacen los alumnos del curso de Estrategias de Inversión y Gestión Patrimonial de Libertad Digital, pueden ver que sus inversiones han ido subiendo en los últimos años en bolsa, no solo no perdiendo capacidad adquisitiva sino ganándola.

Vean cómo invertir en la bolsa española (con el IBEX 35 nos habría reportado un 42% de ganancias en los últimos 12 meses); en EE. UU., en el SP 500, habría sido un 14% de subidas; y si lo hubiéramos hecho en el oro, habríamos ganado más de un 70%).

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Gráfica encabezada por el IBEX 35 de Estrategiasdeinversion.com

Respecto al empleo en España, la realidad tras los datos. Los últimos titulares sobre el mercado laboral en España parecían invitar al optimismo. Más empleo y menos paro. Pero conviene mirar la letra pequeña. El problema del desempleo en España no ha desaparecido; solo se ha maquillado mejor.

Empecemos por el dato que menos suele mirarse. Me refiero al empleo a tiempo completo, que cayó en 115.600 personas, mientras que el empleo a tiempo parcial aumentó en 191.800.
Traducido, hay más gente ocupada, pero trabajando menos horas. Para que nos entendamos, es como si un restaurante a la hora de comer tuviera más comensales, pero en vez de menú del día, pidieran solo un café. Menudo negocio…

Y eso que el empleo a tiempo parcial no es malo per se. Lo es cuando no es voluntario o no da estabilidad. Y España, históricamente, no destaca precisamente por un empleo a tiempo parcial de alta calidad.

Segundo dato clave, y a mi parecer, uno de los más peligrosos. El empleo privado se redujo en 32.500 personas, mientras que el empleo público aumentó en 108.700; celebramos que ha caído el desempleo, cuando realmente ha subido; el crecimiento del empleo se apoya, de forma muy clara, en el sector público.

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Gráfica realizada por Carlos Arenas Laorga

El empleo público no puede ser el motor de una economía. No genera beneficios, no asigna recursos. Vive del empleo privado. Es como una regleta que se enchufa en sí misma.

Otro récord para no celebrar es que estamos en máximos históricos de pluriempleo. Cada vez más personas necesitan dos (o más) trabajos para mantener su nivel de vida. Un solo empleo ya no alcanza. Esto es claro síntoma de salarios reales débiles.

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Gráfica de pluriempleados realizada por Carlos Arenas Laorga

Y, por último, llegamos al gran clásico de los más de 650.000 fijos discontinuos.

Formalmente, cuentan como ocupados. Económicamente, muchos pasan largos periodos sin trabajar ni cobrar. Estadísticamente, no computan como parados. Esto es peor que un fraude estadístico, es como un autoengaño colectivo o hacerse trampas al solitario.

Estamos generando empleo a base de contrataciones públicas que se financian con endeudamiento, cada día más como país. Y eso es malo para los ahorradores que verán cómo su dinero vale cada vez menos por la degradación monetaria, como aprenden los alumnos del curso de Estrategias de Inversión y Gestión Patrimonial de Libertad Digital.

Menos sacar pecho por datos malos disfrazados de buenos, y más flexibilidad laboral.

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