
El canciller alemán, Friedrich Merz, volvió a hablar de regulación y competitividad en Europa en Amberes, en el marco del encuentro de líderes europeos celebrado en la ciudad. En un discurso en la Cumbre sobre la Industria Europea, Merz dijo que "el momento para actuar es ahora" y abogó por "desregular en todos los sectores", precisando que "pequeños ajustes legislativos no son suficientes".
El canciller sentenció que las autoridades europeas no son tan rápidas como deberían y avisó de que sólo una Europa "económicamente fuerte será una Europa soberana". En este punto, Merz puso un elocuente ejemplo sobre la lentitud de la burocracia de los países de la UE y la rapidez de sus competidores: "China construye las mayores ‘granjas’ solares del mundo en unos pocos meses. En la UE se tarda años en que se apruebe el proyecto". "Propongo un principio fundamental: cualquier proyecto que no reciba respuesta", para aprobarlo o rechazarlo, "en unas pocas semanas o meses, se considerará aprobado automáticamente", apuntó.
Merz también lanzó otra idea que choca frontalmente con el rumbo europeo de los últimos años, relativa al comercio de derechos de emisión, "el elefante en la habitación". El mandatario alemán señaló que se pensaron para ayudar a la industria a avanzar en un modelo que genere menos emisiones pero "si no es posible, si se ve que no es el instrumento adecuado, deberíamos estar abiertos a revisar el sistema o al menos a aplazarlo".
Industria "bajo enorme presión"
En su charla, abogó por no aprobar más regulación si antes no se suprimen normas en un planteamiento que recoge la creciente preocupación de la industria alemana, asediada por la competencia con otros países, la caída de ventas en sus mercados tradicionales, los altos precios de la energía y la regulación y altos costes laborales. Buena parte de las principales empresas alemanas como Bayer, BASF o Siemens se han agrupado en una plataforma denominada Made for Germany que esta semana lanzó un comunicado reclamando a Europa que el "crecimiento se convierta en la principal prioridad", que se acometan reformas "ambiciosas, sustanciales y estructurales rápidamente" y que se emprenda una "reducción sistemática de la burocracia". "La industria europea está bajo una enorme presión", señalaron, apuntando que compiten con "países con una estratégica política industrial, una desregulación activa y un desarrollo tecnológico muy rápido". "El resultado es que muchas compañías europeas están perdiendo competitividad todos los días", lamentaban.
"Parar la nueva regulación acompañándolo de una reforma de la ya existente es esencial. La economía europea no puede permitirse la paralizante carga de sobrerregulación en este momento", señalaban denunciando cómo en los últimos años "se ha emprendido un gran número de reformas rápidamente sin la suficiente coordinación, priorización o sin un enfoque práctico". "Ajustar las normas actuales e introducir un parón en la creación de nuevas normas traería un doble beneficio", afirmaban: que las empresas se dediquen otra vez sólo a "innovar y crecer" mientras los políticos se dedican a emprender "las reformas estructurales correctas".
Al respecto, el CEO de Siemens, Roland Busch, apunta cómo "Europa se está quedando atrás en la competencia global". Mientras, Christian Sewing, CEO de Deutsche Bank, dice que "Europa está jugando un papel muy por debajo de su potencial".

