
El empobrecimiento económico de los españoles también afecta a las empresas. Precisamente, uno de los sectores que más está sufriendo el encarecimiento de los productos es el de la alimentación, donde el consumo de pescado y productos procedentes del mar ha caído significativamente. En este contexto, Albo, una de las empresas conserveras más importantes de España, acaba de anunciar el cierre de su planta de producción de Asturias.
Cierre de la planta de Asturias
La empresa conservera Albo ha decidido cerrar su planta de Tapia de Casariego, según informó La Nueva España. Según recoge este medio, la planta abrió en 1941 y podría cerrar definitivamente en marzo de este año. De esta forma, Albo perdería también su presencia en Asturias y trasladaría la línea de fabricación de platos precocinados a su sede central, situada en Salvaterra de Miño (Galicia). Esta noticia llega después de que en noviembre de 2022 Albo también cerrara su planta en Celeiro.
Pero ¿cuáles son los motivos que han llevado a Albo a tomar esta decisión? Según este mismo medio de comunicación, si bien la compañía rechaza hacer declaraciones públicamente al respecto, lo cierto es que la justificación del cierre de la planta tapiega radicaría en "causas organizativas y productivas" al considerar que la planta de Tapia es "poco operativa" a nivel organizativo. Así las cosas, queda pendiente conocer qué ocurre con sus trabajadores. Concretamente, de acuerdo con la información trasladada por este mismo medio, la compañía habría ofrecido a las nueve empleadas que trabajan actualmente en la planta asturiana el cambio a Galicia.
Con todo, el periódico La Nueva España recuerda que en el año 2023 Albo abrió en Salvaterra de Miño unas nuevas instalaciones con más de 24.000 metros cuadrados de superficie, habiendo realizado una inversión de 30 millones de euros. De hecho, tras la apertura de estas instalaciones, Albo decidió trasladar a esta nueva planta la actividad productiva de la compañía, que había estado dividida entre Vigo y Lugo.
Conservera histórica
Tal y como expone la propia compañía, Conservas Albo fue creada por Carlos Albo Kay, que en la segunda mitad del siglo XIX "decidió elaborar desde Santoña anchoas en salazón a pequeña escala y de forma artesanal". De este modo, para inicios del siglo XX, habían creado "la auténtica conserva apertizada", lo que permitió a la compañía desarrollar la producción.
En este sentido, desde Albo destacan que "por aquel entonces la falta de tecnología de frío obligaba a tener las fábricas cerca de los principales puertos", por lo que "en 1929 fundamos nuestra fábrica de Vigo, trasladando allí el grueso de nuestra actividad". Así las cosas, desde Albo destacan que a lo largo de su trayectoria han podido llegar a más de 25 países. Además, subrayan que han liderado la innovación en el sector "siendo pioneros con el abre fácil" y con la incorporación de platos preparados en su catálogo. No obstante, cabe destacar que, como informó El Faro de Vigo, en el año 2016 la compañía Shanghai Kaichuang asumió el control de Conservas Albo.
En cualquier caso, cabe destacar que, de acuerdo con la información publicada por la empresa, hasta este momento Albo ha contado con dos centros de trabajo, uno ubicado en Tapia de Casariego (Asturias) y otro en Salvaterra de Miño (Pontevedra), cada uno de ellos especializado en la fabricación de determinados productos. Concretamente, el centro de Tapia de Casariego se dedica a los platos preparados –como fabada asturiana, caldo gallego, callos con garbanzos y callos a la madrileña–, mientras que en el centro de Salvaterra de Miño se elaboran otros productos –calamares, sardinas o mejillones– y se desarrolla la administración de la compañía.


