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El fiasco del control de precios en Cataluña: menos pisos y más caros con la población disparada

En solo dos años se ha reducido más de un 12% el número de nuevos contratos firmados, al mismo tiempo que la población no ha dejado de crecer.

En solo dos años se ha reducido más de un 12% el número de nuevos contratos firmados, al mismo tiempo que la población no ha dejado de crecer.
Casa modernista pintada de vivos colores en Poble Sec, Barcelona, ​​Cataluña, España - ID de la imagen: DM1WXC (RM) | Alamy

Las malas noticias se acumulan para los defensores de la Ley de Vivienda y de la regulación de los precios del alquiler en Cataluña: la oferta de vivienda en alquiler residencial sigue reduciéndose, mientras los precios en lugares como Barcelona han crecido en el último año. Como ya conocerá el lector, desde marzo de 2024 se aplica en Barcelona una regulación de los precios de los alquileres. Esta normativa, creada con el objetivo (según se nos dijo) de controlar las subidas desbocadas de los precios de la vivienda en alquiler, no ha logrado los efectos deseados.

Los datos no dejan lugar a dudas: en el tercer trimestre de 2023 (julio-septiembre), cuando aún no había entrado en vigor la nueva regulación, se firmaron 8.934 nuevos contratos en la Ciudad Condal; esta cifra cayó hasta los 7.484 contratos en el mismo trimestre de 2024 y repuntó ligeramente hasta los 7.855 contratos en el tercer trimestre de 2025, según los datos del Instituto Catalán del Suelo (Incasol).

Menos contratos y más caros

A pesar de esta leve subida entre 2024 y 2025, entre 2023 y 2025 el número de nuevos contratos firmados se ha reducido un 12,1%, al tiempo que la población en Barcelona ha pasado de 1,66 millones de habitantes en 2023 a 1,73 millones en 2025. Es decir, ha caído el número de nuevos contratos firmados mientras la población crecía en 70.000 personas.

Por el lado de los precios, en 2023 el precio medio del alquiler en Barcelona era de 1.171 euros (en el tercer trimestre del año), mientras que en 2024 fue de 1.133 euros y en 2025 volvió a subir hasta los 1.153 euros. Así pues, se observa claramente que este control de precios ha tenido un efecto expulsión sobre la oferta de vivienda en alquiler residencial y una subida de las rentas.

En el caso de Cataluña, el precio medio del alquiler en el tercer trimestre de 2025 fue de 876 euros, mientras que en el tercer trimestre de 2024 fue de 839 euros, habiéndose producido así una subida del 4,4% en un año. En el conjunto de Cataluña, el precio marca récord histórico.

El informe trimestral de Incasol también nos muestra que hay hasta 16 municipios donde el precio medio del alquiler es superior al de Barcelona. Es el caso de Alella, Cabrera de Mar, Cabrils, Esplugas de Llobregat, Fornells de la Selva, Gavá, Matadepera, Montgat, San Andrés de Llavaneres, San Cugat del Vallés, San Justo Desvern, San Vicente de Montalt, Sitges, Tiana, Vilablareix y Vilasar de Dalt. En algunos de estos municipios el precio medio supera los 1.600 euros.

En toda Cataluña también se desploma la oferta

Sin embargo, si ampliamos la perspectiva al conjunto de Cataluña, observamos que el número de nuevos contratos firmados también ha caído de forma sustancial entre 2023 y 2025. En el tercer trimestre de 2023 (cuando aún no había entrado en vigor la normativa) se firmaron 31.132 nuevos contratos, mientras que en el tercer trimestre de 2025 esta cifra se redujo a 26.962. Esto supone una disminución del 13,4% en apenas dos años, al mismo tiempo que la población en Cataluña creció de 8 millones de habitantes en 2023 a 8,16 millones en 2025.

Estos datos resultan fundamentales, ya que la regulación de los alquileres, que entró en vigor en marzo de 2024, afectó inicialmente a 140 municipios catalanes (entre los que se incluyen Barcelona, Tarragona, Badalona, etc.). Tan solo unos meses después, en octubre del mismo año, se incorporaron otros 131 municipios a la lista de "zonas tensionadas", de modo que la norma afecta actualmente a 271 municipios donde reside el 90,7% de la población total de Cataluña (según datos de la Generalidad de Cataluña).

En definitiva, los datos no dejan lugar a dudas: la regulación de los alquileres en Cataluña, y especialmente en Barcelona, está resultando un desastre. En solo dos años ha reducido más de un 12% el número de nuevos contratos firmados, al mismo tiempo que la población en estas zonas no ha dejado de crecer y donde los precios han vuelto a subir en el último año en la capital catalana.

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