
El cambio demográfico que sufre España está afectando directamente a la estructura económica de nuestro país. De este modo, dado el envejecimiento de la sociedad española, la mayor parte de la riqueza se está concentrando en los segmentos poblacionales de mayor edad. Así se desprende del último informe publicado por Fedea, donde se analiza "cómo ha cambiado la aportación a la economía de los diferentes grupos de edad", así como "los desafíos económicos y sociales de las próximas décadas".
Al respecto, el organismo subraya que "la esperanza de vida con salud ha aumentado y las tasas de natalidad se han desplomado". Asimismo, Fedea expone que "a grandes rasgos, los jóvenes tienen una alta dependencia económica de sus familiares y del Estado", incidiendo en que "los españoles de entre 30 y 54 años son el motor productivo, ya que financian una buena parte del consumo público y de las prestaciones sociales", señalando además que "los mayores de 55 años son el grupo con mayor ahorro medio por persona".
Diferencias de renta
Fedea expone en su último informe, que ha elaborado conjuntamente con la Fundación Mapfre, que en el año 2022 los recursos totales de las familias españolas suman 1,53 billones de euros, lo cual supone el 111% del PIB español. Así, en términos medios, cada español contaba con 32.391 euros anuales que procedían del trabajo, el capital, las prestaciones públicas y el uso de servicios públicos.
Concretamente, el organismo detalla al respecto, que "casi dos tercios de los recursos de los hogares proceden de las rentas del trabajo (959.001 millones) y el resto, algo más de un tercio, llega a través de prestaciones públicas, ya sean monetarias o en especie". De este modo, el 44% se destinaron al consumo privado, mientras que el 23% al consumo público, especialmente a sanidad y educación. Por su parte, el 26% del total de la renta fue destinada al pago de impuestos y cotizaciones. Sólo el 7% se convirtió en ahorro.
No obstante, uno de los puntos más interesantes del informe de Fedea es el que se centra en el análisis del saldo fiscal de los españoles, cuantificando las diferencias entre los impuestos pagados por una persona –incluyendo impuestos y cotizaciones– con respecto a lo que recibe del sector público en forma de prestaciones y servicios. Así, el informe demuestra que este saldo fiscal varía en función de la edad de las personas.
Concretamente, el informe subraya que los más jóvenes concentran el 21,6% de los recursos del total de la población. Así, se explica que durante la infancia y juventud, que el organismo establece hasta los 29 años, "los ingresos laborales son reducidos y el consumo se financia principalmente mediante transferencias privadas entre familiares y gasto público, especialmente en educación y sanidad". De este modo, Fedea enfatiza que la infancia y la juventud "se trata, por tanto, de una etapa de dependencia económica financiada por las familias y por el Estado".
Asimismo, las personas de entre 30 y 54 años son el principal contribuyente neto y el pilar financiero del sistema de bienestar, financiando buena parte del gasto público destinado a jóvenes y mayores. Lo cierto es que, de acuerdo con el análisis de Fedea, la mayor parte de los trabajadores se encuentran en este segmento de edad, lo que lo convierte en "el tramo con mayor capacidad de generación de ingresos y de aportación al sistema". En consecuencia, "este grupo moviliza un total de 606.852 millones de euros en recursos", concentrando la mayor parte de las rentas del trabajo y pagando más de la mitad del total recaudado en impuestos y cotizaciones sociales de la población.
No obstante, Fedea subraya que en el segmento poblacional de mayor edad, a partir de los 55 años, "el patrón cambia de forma significativa". Al respecto, el estudio explica que este grupo de edad —que en 2022 sumaba 16,1 millones de personas– concentra 592.719 millones de euros en recursos, incluyendo rentas de mercado y prestaciones. Con todo, Fedea expone que los mayores de 55 años "reciben 183.070 millones de euros en prestaciones públicas monetarias, fundamentalmente pensiones, aportan 138.173 millones en impuestos y cotizaciones (lo que representa el 34,5% del total) y, además, concentran el 68% del ahorro total de los hogares (73.578 millones)".
En cualquier caso, Fedea explica que existen otras fuentes de asistencia y apoyo que respaldan a la economía de los españoles. Así, el organismo subraya que "más allá del sector público, el estudio cuantifica las transferencias internas entre miembros de un mismo hogar", que alcanzan los 130.000 millones de euros al año y "fluyen fundamentalmente desde los adultos y los seniors hacia niños y jóvenes para financiar su consumo hasta su incorporación plena al mercado laboral".
Evolución del consumo
Como hemos indicado, el informe publicado por Fedea y Fundación Mapfre explica que el 44% se destinó al consumo privado y el 23% al consumo público. En este sentido, el estudio incide en que los niveles de consumo de los españoles se mantienen estables hasta los 50 años, aumentando posteriormente. Así, se explica que, si bien el consumo privado medio anual fue de 12.088 euros por persona, entre los mayores de 55 años alcanza los 13.511 euros.
El motivo de estas diferencias radicarían en el mayor gasto sanitario que se requiere según se envejece y, por otra parte, al peso que tiene la vivienda en el consumo de la población. Además, de acuerdo con Fedea, "en las primeras etapas de la vida, predominan los gastos asociados a educación y formación; en la vida adulta, el peso recae en vivienda, crianza y transporte; y en edades avanzadas adquieren mayor relevancia el gasto sanitario y determinados servicios personales, como de cuidados y atención a la dependencia, y actividades de ocio y bienestar".


