
El Reino Unido ha iniciado el año con un cambio relevante en su política antitabaco al reconocer de forma expresa que las bolsas de nicotina presentan un menor riesgo para la salud que fumar y deben regularse de manera diferenciada a los cigarrillos. Esta posición se enmarca en la estrategia del Gobierno británico para avanzar hacia una generación libre de humo en 2030, apostando por medidas de reducción de daño y evitando enfoques prohibicionistas.
El Ejecutivo británico ha asumido que las bolsas de nicotina, al no implicar combustión ni inhalación de sustancias tóxicas como el alquitrán o el monóxido de carbono, no pueden equipararse al tabaco tradicional. Por ello, serán tratadas como una categoría propia dentro del futuro Tobacco and Vapes Bill, la ley que reorganizará el marco regulatorio de los productos de tabaco y nicotina.
Desde el Departamento de Salud y Atención Social se ha subrayado que una regulación desproporcionada podría tener consecuencias no deseadas, como empujar a fumadores adultos a volver al consumo de cigarrillos.
Reducción de daño, no prohibición
La posición oficial del Gobierno británico pasa por priorizar la reducción de daño frente a la prohibición total del consumo de nicotina. En este contexto, las bolsas de nicotina son consideradas una herramienta potencial para abandonar el tabaquismo, siempre que su uso se limite a adultos.
Las autoridades han advertido, no obstante, de que la nicotina es una sustancia adictiva y que una alta concentración, una absorción rápida o determinados sabores pueden favorecer la dependencia. Por este motivo, el Ejecutivo insiste en la necesidad de un equilibrio entre facilitar alternativas menos dañinas a los fumadores y evitar nuevos consumos, especialmente entre menores.
Propuesta de límite de nicotina
Entre las novedades planteadas por el Reino Unido figura la propuesta de establecer un límite máximo de 20 miligramos de nicotina por bolsa, una cifra superior a la que se aplica actualmente en varios países europeos. En Italia, Portugal y Grecia, por ejemplo, el rango habitual se sitúa entre 12 y 16 miligramos.
El objetivo declarado del Gobierno británico es que estos productos resulten eficaces para fumadores adultos que buscan dejar el tabaco, sin incentivar el consumo juvenil. Las ventas a menores de 18 años seguirán estando prohibidas.
Control de sabores y etiquetado
Además del límite de nicotina, el Ejecutivo estudia medidas complementarias como un etiquetado claro, controles estrictos de edad en el punto de venta y consultas públicas sobre sabores, ingredientes, envases y exhibición comercial.
Estas consultas permitirán recabar la opinión de expertos, organizaciones sanitarias, sector comercial y otros actores implicados antes de definir la regulación definitiva.
Evidencia científica y nuevas investigaciones
El Gobierno británico ha reiterado su compromiso con una política de salud pública basada en la evidencia. En este sentido, ha encargado nuevas investigaciones sobre los productos de nicotina, incluidas las bolsas, y la elaboración de un "mapa de evidencia vivo" por parte del Instituto Nacional de Investigación en Salud y Atención, que servirá para actualizar de forma continua el conocimiento científico disponible.
Los informes existentes, como los del Comité de Toxicidad, ya apuntan a que estos productos pueden reducir los riesgos para fumadores adultos cuando se utilizan conforme a su finalidad.
El contexto europeo y la situación en España
Mientras el Reino Unido avanza en una regulación específica, otros países europeos como Portugal y Grecia ya han desarrollado marcos normativos para las bolsas de nicotina. En España, sin embargo, no existe actualmente una regulación específica para este tipo de productos, más allá de las normas generales aplicables a la nicotina.
El debate abierto en el Reino Unido se observa con atención en otros países, en un contexto marcado por los objetivos de reducción del tabaquismo y la búsqueda de alternativas que minimicen los riesgos para la salud pública.


