
L D (EFE) Sobre el primer ministro cae la sospecha de que está detrás del informador anónimo que incluyó el nombre de Sarkozy como perceptor de cobros ilegales, aunque Villepin ha rechazado esa hipótesis mientras a su alrededor surgen peticiones de que dimita.
El presidente de la República, Jacques Chirac, ha hecho saber a través de sus colaboradores que confía en el primer ministro y que no ve motivos para que dimita, pero la oposición centrista y de izquierda y algunos correligionarios conservadores piden una intervención pública del jefe del Estado sobre este caso que daña la imagen de los conservadores a un año de los comicios presidenciales.
En este contexto, la Oficina del Primer Ministro hizo saber este lunes que Villepin reunirá este martes por la tarde al resto del Gabinete para preparar nuevas iniciativas, en especial tras las vacaciones parlamentarias de las últimas dos semanas. La reanudación de la actividad en las cámaras permitirá que el caso "Clearstream" llegue a esas sedes después de que los políticos hayan cruzado mensajes a través de los medios de comunicación.
Horas antes de congregar a su equipo de Gobierno, Villepin se reunirá con los parlamentarios de su partido, la UMP, que preside Sarkozy, y es probable que el escándalo salga a relucir, dado que en estos días algunos diputados se han quejado del perjuicio que en su electorado causa esta querella entre ambos políticos. A primeras horas de la tarde Villepin estará presente en la sesión de control al Gobierno en la Asamblea Nacional, durante la cual la oposición podrá ahondar en su caso que divide a la mayoría conservadora.
Debilitado por la crisis del Contrato de Primer Empleo (CPE), que tuvo que retirar hace tres semanas contra su voluntad, Villepin empieza a ser cuestionado entre algunos de sus correligionarios, en especial los partidarios de Sarkozy, que ve en las dificultades del primer ministro un camino abierto para su candidatura en las elecciones de abril de 2007.
La prensa francesa especula también acerca de la actitud de que debe adoptar Jacques Chirac, afectado también en su imagen por el deterioro del Gobierno y en especial por la falta de reacción. Una de las hipótesis que maneja la prensa es la posibilidad de que Chirac promueva una crisis de Gobierno que haga salir del Gabinete a Villepin y Sarkozy y preservar así la homogeneidad del Gabinete a un año de las elecciones presidenciales.
El presidente de la República, Jacques Chirac, ha hecho saber a través de sus colaboradores que confía en el primer ministro y que no ve motivos para que dimita, pero la oposición centrista y de izquierda y algunos correligionarios conservadores piden una intervención pública del jefe del Estado sobre este caso que daña la imagen de los conservadores a un año de los comicios presidenciales.
En este contexto, la Oficina del Primer Ministro hizo saber este lunes que Villepin reunirá este martes por la tarde al resto del Gabinete para preparar nuevas iniciativas, en especial tras las vacaciones parlamentarias de las últimas dos semanas. La reanudación de la actividad en las cámaras permitirá que el caso "Clearstream" llegue a esas sedes después de que los políticos hayan cruzado mensajes a través de los medios de comunicación.
Horas antes de congregar a su equipo de Gobierno, Villepin se reunirá con los parlamentarios de su partido, la UMP, que preside Sarkozy, y es probable que el escándalo salga a relucir, dado que en estos días algunos diputados se han quejado del perjuicio que en su electorado causa esta querella entre ambos políticos. A primeras horas de la tarde Villepin estará presente en la sesión de control al Gobierno en la Asamblea Nacional, durante la cual la oposición podrá ahondar en su caso que divide a la mayoría conservadora.
Debilitado por la crisis del Contrato de Primer Empleo (CPE), que tuvo que retirar hace tres semanas contra su voluntad, Villepin empieza a ser cuestionado entre algunos de sus correligionarios, en especial los partidarios de Sarkozy, que ve en las dificultades del primer ministro un camino abierto para su candidatura en las elecciones de abril de 2007.
La prensa francesa especula también acerca de la actitud de que debe adoptar Jacques Chirac, afectado también en su imagen por el deterioro del Gobierno y en especial por la falta de reacción. Una de las hipótesis que maneja la prensa es la posibilidad de que Chirac promueva una crisis de Gobierno que haga salir del Gabinete a Villepin y Sarkozy y preservar así la homogeneidad del Gabinete a un año de las elecciones presidenciales.
