LD (EFE) En declaraciones a periodistas en Roma, el afgano converso Abdul Rahman, agradeció la ayuda del Gobierno de Italia y la del resto de los países de mayoría cristiana que se han mostrado dispuestos a acogerle. Especialmente, dijo, dio las gracias al Papa Benedicto XVI "por haberse ocupado de mi caso".
Entre quienes intercedieron por Rahman estuvieron, además del Papa, el presidente de EEUU, George Bush, la presidencia austriaca de la UE y representantes de los gobiernos de Alemania, Italia, Reino Unido y Canadá.
El afgano -que indicó que prefiere ser llamado con el nombre bíblico de Joel, en lugar de Abdul-, explicó a un grupo de periodistas que se convirtió al cristianismo hace ocho años tras leer una Biblia que le proporcionó un amigo belga. Agregó, en inglés, que en Afganistán "quien cambia de religión es perseguido y corre el riesgo de ser asesinado", por lo que no quiere volver "nunca más".
También dijo que su familia le "alejó" cuando decidió convertirse, y se mostró preocupado por sus dos hijos: "pueden tener problemas por mi causa", reconoció, antes de precisar que actualmente viven con su madre en Kabul.
Rahman, cuyo caso fue desestimado el pasado domingo por el Tribunal Supremo afgano, mostró a los periodistas un acta judicial escrita en dari, el dialecto persa del norte afgano, en el que "está escrito que me matarán", apuntó. El afgano, de 41 años, fue acusado de apostasía por "rechazar el Islam", delito que en Afganistán se castiga con la pena de muerte.
