L D (EFE) Todo empezó después de que uno de los parlamentarios cuya candidatura fue vetada por el conservador Consejo de Guardianes advirtiera a los tradicionalistas de que su maniobra será castigada por Dios.
"Una victoria no disputada, sin rivales, no es destacable sino un histórico fracaso", dijo el reformista Rasul Mehrparvar en la apertura de la sesión, que fue transmitida por la televisión oficial.
"Una victoria no disputada, sin rivales, no es destacable sino un histórico fracaso", dijo el reformista Rasul Mehrparvar en la apertura de la sesión, que fue transmitida por la televisión oficial.
Elecciones "amañadas e injustas"
"Espero que tengáis que responder ante Dios el día del Juicio Final, porque no sois responsables ante la gente en este mundo", agregó, dirigiéndose al portavoz del Consejo de Guardianes, grupo de 12 clérigos que con su decisión de descalificar a más de 2.400 candidatos abrió la crisis institucional en Irán. Sus palabras enervaron a varios de los conservadores, que se abalanzaron sobre el clérigo reformista antes de ser detenidos por otros diputados.
Los reformistas –que detentan la mayoría en la Cámara saliente– acusan a los conservadores de haber condicionado los resultados con su veto y consideran los comicios "amañados e injustos". "Restringir la capacidad de elección del pueblo e imponerle unos candidatos en vez de otros atenta contra la Constitución", dijo por su parte el clérigo y abogado reformista Hossein Ansarirad.
Abstención muy alta
Para hacer frente a la maniobra conservadora, los reformistas instaron a la población a no acudir a las urnas. Pese a la alta abstención, la más alta en los 25 años de historia de la República Islámica, no ha sido suficiente como para que los reformistas puedan cantar victoria. Según el Ministerio de Interior, de los más de 46 millones de iraníes convocados a las urnas sólo votó un 52 por ciento, frente al 67 por ciento de participación en la consulta anterior.
El Consejo de Guardianes ha acusado al Ministerio de Interior, que controlan los reformistas, de falsear esta cifra para restar legitimidad a la victoria conservadora. En un comunicado divulgado en Teherán, los 12 clérigos que con su veto desataron la crisis política y electoral el pasado enero, aseguraban que la participación se cifró en torno al 60 por ciento. Mientras, la Oficina de Estadística electoral todavía no ha hecho públicos los datos oficiales del escrutinio, que se esperan para este martes.
Mayoría absoluta para los conservadores
Aún así, ya está prácticamente confirmada la mayoría absoluta de los conservadores, que han obtenido 149 de los 290 escaños en disputa. A la espera de que termine el recuento, independientes y reformistas habrían obtenido sólo 65 de las sillas parlamentarias, mientras que el resto quedan pendientes de las circunscripciones donde los candidatos no han alcanzado el 25 por ciento de los votos. También faltan por decidirse los escaños de Bam, donde no hubo votaciones a causa del terremoto de diciembre, que segó la vida de más de 45.000 personas.
En este clima se ha celebrado la primera sesión del Parlamento saliente, que se centró en discutir si acepta la dimisión presentada por unos 130 diputados en protesta por la maniobra electoral del Consejo de Guardianes. La probable aceptación dejaría la Cámara en una situación muy difícil, ya que deberá estar en ejercicio durante al menos dos meses y aprobar leyes pendientes y propuestas, como el presupuesto general del Estado para el próximo año. Para algunas de ellas, es necesario que haya quórum y mayoría simple.
El Parlamento, que estudiará las actas de renuncia una a una, ya ha dado muestra de cuál será su opción: este lunes ya aceptó la dimisión de Fatemeh Haqiqatjou, una diputada reformista que luchaba por los derechos de la mujer.
