
LD (Agencias) En la primera manifestación pública tras conocerse oficialmente la muerte de Yaser Arafat, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), el primer ministro israelí, Ariel Sharon, declaró que los "recientes eventos" pueden suponer "un punto de inflexión en Oriente Medio". Espero, digo, "que el nuevo liderazgo (palestino) entienda que el progreso en nuestras relaciones y la resolución de los problemas depende en primer lugar del cese del terrorismo y en los esfuerzos serios y reales para combatir el terrorismo que opera desde sus territorios (ANP)".
Entretanto, el Gobierno y el Ejército israelí han puesto en marcha el plan diseñado para aplicarse inmediatamente después de la muerte de Arafat. Con la operación "Página nueva" se ha impuesto un estricto cierre en los territorios palestinos de Cisjordania y la franja de Gaza. Jerusalén ha sido cercada por las fuerzas de seguridad que han prohibido el acceso a la explana de las mezquitas de Omar y Al-aqsa. Esa medida podría alargarse hasta este viernes, último del sagrado mes musulmán del Ramadán, cuando se prevé que acudan a orar unos doscientos mil fieles.
De momento ya se han registrado algunos disturbios en la carretera que une Jerusalén con la ciudad cisjordana de Hebrón, donde palestinos han lanzado piedras contra un autobús israelí y patrullas militares. Las fuerzas de seguridad han extremado sus vigilancia en torno a los asentamientos judíos en los territorios ocupados y redoblan su presencia en los puestos de control en Cisjordania, en especial en las inmediaciones y accesos a Ramala. "Según una decisión tomada por la cúpula política y a raíz de las valoraciones en materia de seguridad, ha sido impuesto el cierre general en Cisjordania y Gaza desde esta mañana", reza un comunicado de las Fuerzas Armadas Israelíes emitido este jueves.
Horas para la transición
En los alrededores de la "Mukata" de Ramala, donde serán enterrados los restos de Arafat, cientos de palestinos se concentran con fotos de su líder y carteles amenazando con actos terroristas contra objetivos israelíes. En el interior, la cúpula palestina ha acelerado la transición con dos significativos actos. En el primero, el presidente del Consejo Legislativo Palestino, Rauhi Fatuh, juró su cargo como nuevo presidente de la ANP ante el retrato de Arafat. Ante varios diplomáticos extranjeros –entre ellos el de España en Jerusalén, José María Ferré- se ha comprometido "con el proceso de paz y una solución justa", y con la aspiración palestina de "Jerusalén como capital". Antes de la jura se guardó un minuto de silencio por el alma del "raís".
En el segundo, el ex primer ministro palestino Abú Mazen ha sido elegido presidente del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina. La votación a favor de quien también es secretario general del Comité Ejecutivo de la OLP incluyó a miembros del Comité Central de Al-Fatah, partido dirigido por Arafat. Por el momento, fuentes palestinas han confirmado que el Gobierno palestino sigue en manos del primer ministro Abú Ala, cuyos poderes ya han sido reforzados.
Fuentes palestinas han recordado también que, según se prevé en la llamada "Ley básica" de la ANP, la medida más lógica tras la muerte del dirigente palestino es convocar que en un plazo de sesenta días se dé a conocer una convocatoria para celebrar elecciones. Sin embargo, el grupo Al-Fatah, que cuenta con cincuenta de los 88 escaños en el parlamento, ha recibido presiones de la organización terrorista Hamas y podría intentar bloquear los comicios. Hace escasas semanas finalizó el proceso del censo electoral palestino. Además de esos inconvenientes, la celebración de elecciones en los territorios palestinos podrían verse obstaculizado por la presencia de las tropas israelíes en las aldeas de Cisjordania y Gaza y la reciente clausura de los centros de registro para votantes palestinos en la zona de Jerusalén este.
