En un artículo en The Washington Post, Karen DeYoung y Joby Warrick recogen testimonios de altos cargos militares que denuncian el cambio de política que se ha impuesto a las tropas, y que consistiría en priorizar los asesinatos sobre las capturas de terroristas. Como señalan desde Barcepundit, después de la psicosis vivida con el trato a los presos, los vuelos secretos de la CIA, y demás males achacados a la Administración de George Bush; ahora es el gobierno del Nobel de la Paz quien opta por acabar "por la vía rápida" con los terroristas.
Los altos mandos de la adminsitración niegan tal cambio de política, pero numerosos factores parecen haber inclinado la balanzan en tal dirección. La Administración de Barack Obama ha autorizado este tipo de ataques con más frecuencia que el de George W.Bush según los testimonios de militares y las cifras citadas por The Washington Post.
El artículo del rotativo neoyorkino comienza narrando una operación militar concreta, en la que primó el asesinato por encima de atrapar con vida a uno de los objetivos terroristas más buscados por EEUU, perdiendo para siempre la oportunidad de interrogarlo.
Los oficiales expertos en inteligencia denuncian la falta de una estrategia clara a la hora de mantener cautivos a los terroristas: "Durante un año después de asumir el cargo, la administración no ha logrado responder a las preguntas difíciles acerca de qué hacer si tenemos la oportunidad de capturar y detener a un terrorista en el extranjero, lo que ha provocado en nuestros luchadores poca disposición a capturarlo y dejarlo abandonado dejando a nuestros aliados confusos" dijo el senador republicano Christopher S. Bondo, en el Comité de Inteligencia del Senado Estadounidense. "Si les damos a elegir entre matar o capturar, es probable que maten" apostilló.
También militares y funcionarios de inteligencia, resaltaron lo que ellos ven como una nueva tendencia hacia las matanzas, se preguntaron si la valiosa inteligencia se está perdiendo en el proceso. "Quisimos hacer un preso" dijo un oficial militar de la operación Nabhan: "No fue la decisión que tomamos". Incluso, señala que "ahora hay una propensión mayor a hacerlo pegarle un tiro al bastardo".
El artículo evidencia que este cambio de rumbo, y la falta de una política de detención adecuada ha causado gran rechazo en el seno de las fuerzas militares.
Todo ello no deja de tener un tinte irónico, pues después de las gratuitas acusaciones vertidas sobre el mandato de Bush, sobre el maltrato de presos, las cárceles secretas de la CIA...Ahora, su sucesor opta por el asesinato selectivo por encima de las captura de terroristas.