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¿LE HA GUSTADO EL DISCURSO DE OBAMA?

Le preguntamos a nuestros analistas de política internacional qué les ha parecido el discurdo de Obama tras tomar posesión como presidente de EEUU. Estas son sus respuestas:

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En lugar de hacer un discurso como presidente ha recurrido a los eslóganes que hizo durante la campaña, ha sido bastante etéreo. No ha estado a la altura de las circunstancias de lo que esperaba todo el mundo: vacío y sin indicaciones, excepto por una pequeña mención al mundo árabe. Ha sido una ocasión desperdiciada.

Rafael Bardají


 
Un discurso retórico sin demasiados altos vuelos y muy realista. Creía que sería un discurso más teatral y prosopopéyico para reflejar el nuevo pacto que propone a la sociedad. Pero ha sido más elegante de lo que esperaba: ha hablado de política exterior, de la crisis e incluso de sí mismo con clase. Me ha gustado.

José María Marco


Es el último discurso de la larga campaña electoral. Sigue en el terreno de los grandes ideales sin bajar a la realidad. Pero ha sido muy balanceado, lleno de matizaciones. Ha marcado distancias con Bush en dos temas: economía y servicios sociales (quiere más proteccionismo y más intervencionismo, esto es, un Estado de Bienestar). En política exterior ha reclamado el soft power y ha hablado de reforzar relaciones con los amigos aunque se mantendrá firme con los enemigos de la democracia y de EEUU. Continúa la campaña electoral pero ya empieza a sonar a hueco porque estamos en crisis y hay que empezar a gobernar.


Florentino Portero

Lo mas destacable al principio del discurso es el reconocimiento de que EEUU, aparte de la profunda crisis económica, es una nación en guerra contra el terror (aunque la acompaña de una critica subliminal a la reciente intervención de Israel en Gaza). El resto ya es retórica buenista y multiculturalista. Por cierto, en un momento destaca principalmente el legado cristiano e islámico (en primer lugar) y asimismo el judío, hindú y otros (en segundo lugar), de la cultura nacional americana. Es una sutil corrección a la referencia tradicional a la cultura judeo-cristiana.

Manuel Pastor

En realidad, el primer acto oficial de Obama como Presidente, el de su discurso de inauguración, ha sido más un discurso de campaña electoral pensando ya en 2012 que un discurso propio de esta ocasión. Este es el mesiánico Obama y estos los cuatro años que Estados Unidos y el mundo tienen por delante... Nada quisiéramos más que equivocarnos.
(Leer más en Democracia en América)

Alberto Acereda


No me fío de los políticos que a falta de un programa de trabajo, que dicen en América Latina, sustituyen las propuestas concretas por llamadas a la unidad y la tarea en común olvidando las diferencias, las disputas y los intereses encontrados. Y no es que sea un vago, sino que a menudo el "trabajemos todos juntos" se convierte en "trabajen todos para mí, déjense de cháchara y apaguen las luces, que gasta". En el caso del nuevo presidente de los EE.UU., el mensaje no puede ser más claro: tengo un montón de planes que reinventarán esta nación y quien desconfíe de mi capacidad para realizarlos con su dinero  es un cínico, un derrotista y un individualista. Porque "esto es mucho más que la suma de los intereses individuales", es decir, aquí el único interés que vale es el mío. Obama llama a su puerta. Relájense y disfruten... mientras puedan.  
Antonio Golmar

Obama ha sugerido en su discurso que el uso de la energía por parte de Estados Unidos refuerza a sus adversarios y amenaza al planeta, pero esto es un cuento chino. Los Estados Unidos tienen un sistema energético con un mix muy variado y un precio de la electricidad muy competitivo si bien varía de estado a estado siendo. Tampoco parece que pueda culparse a su sistema energético de amenazar el planeta, sobre todo cuando resulta que en lo que llevamos de década su tasa de incremento de emisiones de CO2 de ha sido un tercio que la tasa de incremento europea.

La idea que apuntó Obama hace unos días –y que parece recuperar con su discurso de hoy– de seguir a España en su modelo energético es descabellada. Nuestra política de subvención de las ineficientes energías renovables está provocando que unos pocos se forren a costa de elevar el coste de la luz al ciudadano medio y de destruir miles de puestos de trabajo. Un mal punto de partida para su presidencia y su política energética.


Gabriel Calzada

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