(Libertad Digital) La del domingo fue la primera cadena humana organizada en Israel, y la tercera más larga de la historia, según informó el diario Jerusalem Post. En ella participaron unas 130.000 personas, tanto israelíes como del resto del mundo, que se mantuvieron encadenadas (con las manos entrelazadas, por mejor decir) por espacio de dos horas. La protesta concluyó –a las 19.00 hora local– en el Muro de las Lamentaciones (Kotel), al son del himno nacional israelí (Hatikvá) y con el sonido de tres grandes trompetas (shofars).
La cadena se celebró un día antes de Tisha Be’av –el día en que los judíos lloran la destrucción tanto del primer como del segundo Templo de Jerusalén– para alertar sobre los peligros que, según los manifestantes, conlleva el plan de desconexión aprobado por el gabinete Sharon.
Entre los miembros de esta multitudinaria cadena humana se encontraban el parlamentario de Likud (el partido de Ariel Sharon) Reuven Rivlin, el ministro Natán Sharansky y varios diputados de Unión Nacional y Mafdal (Partido Nacional Religioso).
