
L D (Agencias) El presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, confirmó en la mañana del jueves que Abachidze había dimitido y salido el país. "Aslán se ha ido. Adzharia es libre", declaró el mandatario, casi una hora después de que el primer ministro georgiano, Zurab Zhvania, anunciara en Batumi, ante un grupo de manifestantes contrarios a Abachidze, que éste había renunciado a su cargo.
En las calles de Batumi, capital de Adzharia, la huida y dimisión de Abachidze fue celebrada por una muchedumbre de personas que aclamaba a Saakashvili con gritos de "¡Micha, Micha!". El presidente georgiano proclamó, el pasado enero –cuando asumió la jefatura del Estado–, que su tarea prioritaria iba a ser "acabar con el régimen feudal" de Abachidze.
El ex presidente adzhario "no ha pedido, hasta ahora, asilo político en Rusia", informaba el jueves por la mañana la representante de esa república autónoma en Moscú. Abachidze llegó a la capital rusa acompañado por el jefe del Consejo de Seguridad ruso, Igor Ivanov, su hijo Gueorgui y el ex ministro adzhario para la Seguridad de Estado, Yossif Goguitidze, así como por "algunos colaboradores cercanos", según la misma fuente, citada por la agencia rusa Itar-Tass y por Europa Press.
Por el momento se desconoce cual será el destino final del ex presidente adzhario. No obstante, el embajador georgiano en la capital rusa, Konstantin Kemularia, declaró a la agencia Interfax que Abachidze, a quien Saakashvili ha garantizado la inmunidad, "no estaba amenazado", por lo que podría –añadió, irónico– hacer lo que el ex presidente georgiano Eduard Shevardnadze, "escribir tranquilamente sus memorias, en Tiflis (capital de Georgia) o, si lo desea, en Moscú".
La UE y Rusia, satisfechas por la resolución pacífica del conflicto
El titular ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, ha dicho –en presencia de su homóloga georgiana, Salome Zurabichvili, que se encuentra de visita en Moscú– que su Gobierno está "satisfecho" por que "la situación en Adzharia haya sido arreglada de una manera pacífica". Rusia ha considerado este conflicto "desde el principio (...) como un asunto interno de Georgia", añadió Lavrov. Asimismo, informó de que "todas" las gestiones llevadas a cabo por Rusia "han sido coordinadas con Tiflis".
Lavrov celebró que el Gobierno de Georgia se haya comprometido a no desencadenar una represión, a respetar la autonomía adzharia y a convocar unas elecciones "libres y honestas".
Por su parte, el Alto Representante de la UE para la Política Exterior y la Seguridad Común, Javier Solana, se felicitó en la tarde de este jueves por la resolución pacífica de la "tensa" situación y agradeció la intermediación rusa en el contencioso. "Me congratulo de los recientes acontecimientos en Adzharia, y creo que llevarán consigo la reanudación de la vida normal y la estabilidad en la región. Además, doy la bienvenida a la posición del Gobierno georgiano respecto al estatus autónomo de Adzharia", señaló Míster Pesc, por medio de un comunicado.
"Seguiré de cerca los eventos en Georgia –agregó–, y estoy seguro de que la resolución de la situación en Adzharia creará un precedente positivo para que Georgia encuentre vías para resolver otros conflictos en su territorio".
Batumi, punto de paso del gas y el petróleo
Saakashvili tratará ahora de recuperar el control político y económico de Adzharia, que hasta el momento se ha opuesto a transferir sus beneficios fiscales a Tiflis. Con sus 300.000 habitantes y una superficie de 3.000 kilómetros cuadrados, Adzharia es un punto de paso importante para el comercio transfronterizo con Turquía y con el resto del mundo, debido a la estratégica situación del puerto de Batumi, que ha experimentado un importante desarrollo económico desde 1998.
Batumi está unida a los campos petrolíferos de Azerbaiyán por medio de una línea ferroviaria, y los hidrocarburos de Turkmenistán y Kazajstán transitan habitualmente por el puerto de la ciudad, que suple la limitada capacidad del oleoducto que une la capital de Azerbaiyán, Baku, y el puerto de Soupsa, en el sureste de Georgia.
Adzharia goza de una mejor situación económica que el resto de Georgia, donde más de la mitad de la población es pobre. Sin embargo, la mayoría de la riqueza de la república autónoma está en manos de unas pocas familias, entre las que se cuenta la del dimisionario Abachidze.
