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Cucarachas, droguerías y Santano de uniforme. La reacción de PRISA

Una vez más, una información relevante sobre la investigación del 11-M no ha sido interpretada de forma correcta en ciertos medios de comunicación. Muchas de las irregularidades a las que hemos asistido en estos 30 meses se basan en ocultaciones y manipulaciones tanto de documentos como de pruebas. El Gobierno, el PSOE y los medios de comunicación que, por acción u omisión, defienden la versión oficial sólo insisten en demostrar que ETA no tuvo papel alguno en la masacre. Sin embargo, quienes más importancia han concedido a una posible autoría de la banda terrorista vasca son los que han hecho desparecer cualquier atisbo de su presencia por insignificante o absurda que pareciera. El País, la SER y Cuatro nos han dado clases este jueves sobre el ácido bórico.

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(Libertad Digital) Los intentos de desacreditar cualquier dato que relacione a ETA con el 11-M ha dejado ya en evidencia en más de una ocasión a la izquierda política y mediática.
 
Esta vez, las ediciones digitales de El País y de la Cadena SER lo han hecho en tiempo récord. Para contestar a la exclusiva de El Mundo no han puesto el foco en la presunta falsificación de un documento sino en que, a su juicio, lo que aparecía en el informe oculto no supone una prueba sólida que permita relacionar a ETA con el 11-M.
 
Tanto elpais.es como la SER hacen protagonista al ácido bórico, no al documento en el que se oculta su existencia.
 
En sus ediciones del jueves por la tarde, elpais.es titula: "Los supuestos lazos entre ETA y el 11-M se pueden comprar en cualquier droguería".
 

 
La cadena SER daba un paso más en la aplicación del ácido bórico y titulaba así: "Un producto para matar cucarachas es la conexión entre ETA y el 11-M".
 

 
 
Puestos a decir, y si la presencia de boro fuera lo realmente importante, podrían apuntarse otros usos industriales como el aislamiento para materiales radioactivos. También podría decirse que los terroristas pueden usarlo para que los perros no logren olfatear explosivos. Pero eso ya era tarea de Cuatro. Iñaki Gabilondo entrevistó a Miguel Ángel Santano, comisario general de la Policía que, según publicó el ABC, preparó junto a Telesforo Rubio y en la sede socialista de Gobelas su comparecencia de la comisión de investigación.
 
En el plató y de uniforme, el comisario repitió lo que horas antes había dictado y difundido como respuesta a la exclusiva de El Mundo. Sus declaraciones tienen dos partes: el uso del ácido bórico y el control de calidad de los informes.
 

 
En cuanto a lo primero, dice Santano, de uniforme, que "la literatura científica universal no lo ha relacionado nunca con ningún tipo de explosivo". Luego describió que antiguamente se usaba "para conservar marisco y hasta lo usan los delincuentes para cortar droga, ¿por qué no lo dicen?", se quejó.
 
Respecto al documento, ofreció más detalles. La clave es el "control de calidad". Partiendo de la base de que "ese documento que publica un diario no es verdad", Santano aclara que "cualquier informe se somete a control de calidad, se supervisa por el jefe y en este caso se dice que son meras elucubraciones sin fundamento científico". Gabilondo le pregunta "quién elimina las observaciones". Respuesta: "El jefe de laboratorio y el secretario general de la Comisaría Científica".
 
Al final de la entrevista le debieron traicionar los nervios porque Santano sentenció que "si volviera a ocurrir esta noche lo volvería a quitar". Es decir que la decisión de depurar un informe sería suya.
 
Insistió en que el primer documento que publica El Mundo, en el que aparecen las observaciones sobre ETA "no es un informe, es un borrador que pasa al control de calidad y que como no lo pasa se elimina como ocurre en cualquier empresa". Así que, añade, "sólo hay un informe". Otro de los síntomas de que el documento completo no es un informe es que lleva un "numero de asunto no el de registro de salida. Se refiere al número de referencia de los documentos que publica El Mundo y que es el mismo en ambos, el 48-Q3-05.
 
Iñaki le preguntó si "es usual" que sucedan estas cosas. "Naturalmente –contesta Santano–, lo sabe cualquiera que en cualquier control de calidad hay cosas que se eliminan hasta por un error mecanográfico". Y en este punto no hubo más preguntas porque hay más errores que por lo visto sí pasaron esos estrictos controles de calidad como el hecho de que, al amputar lo que no interesaba en el primer documento, el segundo presentaba errores escandalosos y uno de lo más burdo:
 
En el original, que consta de tres hojas, se dice lo siguiente:
 
El presente Informe va extendido en tres hojas de papel, sólo escritas en su anverso, cada una de las cuales lleva estampado el sello de esta Dependencia y las dos primeras además la rúbrica de los firmantes.
 
En el original, que consta de dos hojas, se dice:
 
El presente Informe va extendido en dos hojas de papel, sólo escritas en su anverso, cada una de las cuales lleva estampado el sello de esta Dependencia y las dos primeras además la rúbrica de los firmantes.
 
La entrevista se cerró con otra clase acelerada sobre los usos del ácido bórico. Según Santano, el encontrado en Salamanca "tenía vellos, pelitos, porque se usó con fines cosméticos". Cuatro aportó su granito de arena consultando con "expertos" que ilustraron sobre la sustancia. Como guinda "una compañera de Cuatro ha ido a una droguería a comprar ácido bórico". Y apareció la compañera en la droguería: "buenas quería ácido bórico".
 
Meses atrás, quizá el ejemplo más sonado fue el de los objetos hallados en la furgoneta Kangoo encontrada en Alcalá de Henares. Se dio importancia a que la tarjeta del salpicadero –la de Gráficas Bilbaínas– no conducía a ETA. Se trató de ridiculizar a El Mundo por ver a ETA en todas partes. Pero parece que los únicos que dieron importancia a las Gráficas Bilbaínas y ahora al boro fueron los que las hicieron desaparecer como pruebas.

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