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CLAUSURA UNAS JORNADAS DE TRABAJO DE FAES

DISCURSO ÍNTEGRO DE AZNAR EN MELILLA

El presidente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), José María Aznar, ha clausurado este miércoles las jornadas del think tank español en Melilla. El ex presidente del Gobierno español ha aprovechado la ocasión para reivindicar en la Ciudad Autónoma la Nación española "sin complejos, con mucho orgullo".  Aznar, además, ha criticado la debilidad del Ejecutivo de Zapatero y ha lamentado que los terroristas regresen a las instituciones. "Las consecuencias van a ser durísimas para la democracia y para España", sentenció.

 

 
Querido presidente de la Ciudad de Melilla, consejeros, parlamentarios, autoridades, profesores, señoras y señores.
 
Permítanme que, en primer lugar, les agradezca a todos la asistencia a este acto de presentación de conclusiones de las jornadas FAES aquí celebradas. Me produce una gran satisfacción estar acompañado hoy de una destacada y numerosa representación de melillenses, de sus ámbitos profesionales, empresariales, políticos, universitarios y periodísticos.
 
Y déjenme que les diga también que me alegra mucho estar de nuevo en Melilla. Cuando hace unos meses Juan José Imbroda  me propuso que organizáramos unas jornadas de trabajo para generar ideas para el futuro de Melilla, le dije, naturalmente, que por supuesto.
 
Como todos ustedes saben, FAES es una fundación abierta que defiende apasionadamente la libertad individual, la Nación española y la Constitución. Repito: la libertad individual, la Nación española y la Constitución, principios y conceptos que a algunos les produce alergia.
 
 Nosotros hablamos de España, de la Nación española, sin complejos, con mucho orgullo. Y desde FAES trabajamos para hacer de España una Nación mejor.
 
FAES es una fundación abierta. A nuestras reuniones y seminarios, como los asistentes han podido comprobar en las sesiones celebradas en Melilla, acuden especialistas, expertos, profesionales y profesores a los que, por supuesto, no preguntamos a quién votan o dejan de votar. Lo que les pedimos es ideas fundamentadas para contribuir al progreso de España. Porque siempre he insistido en la importancia de las ideas en política. No me he resignado nunca a la concepción de la política como mero ejercicio del poder. En política no se puede estar para seguir estando. El objetivo de un gobernante o de un partido no puede ser quedarse para siempre.
 
Sin ideas, en política sólo queda el oportunismo, y a mí el oportunismo siempre me ha parecido, más que frívolo, dañino. Algo de eso estamos viendo en España en los últimos tiempos, desgraciadamente.
 
Durante esta mañana se ha trabajado y se han puesto encima de la mesa ideas para el futuro de Melilla en el campo de la economía, la inmigración, la educación y la sanidad. Estoy seguro de que Juan José Imbroda las sabrá utilizar para conseguir que esta ciudad siga prosperando como lo ha hecho en estos últimos doce años.
 
Atrás queda ya la etapa del desempleo masivo, que en 1996, cuando accedimos al gobierno de la Nación, castigaba brutalmente a Melilla, que entonces registraba una tasa de paro del 30%,
 
A los jóvenes, con una tasa de desempleo de casi el 60%, se les negaba cualquier perspectiva halagüeña. Desde que Juan José Imbroda se puso manos a la obra, y con una nueva política económica y social en el Gobierno de la Nación, se empezó a crear empleo en Melilla, como en el conjunto de España, se redujo drásticamente el paro y se generaron prosperidad y oportunidades.
 
En el período 1996-2004, los melillenses disfrutaron de un aumento de su PIB por habitante ocho puntos porcentuales superior a la media nacional, esto es, un punto por año más, que es mucho.  Desde el gobierno impulsamos no sólo la política económica que España necesitaba, sino también las infraestructuras que Melilla precisaba para mejorar su futuro.
 
Recuerdo algunas iniciativas que ustedes  conocen bien: el Plan de Inversiones 2000-2006, el Plan Litoral de Melilla y la construcción de infraestructuras hídricas, algo que ha sido olvidado por el actual Gobierno con la eliminación del Plan Hidrológico Nacional. Muchas inversiones y actuaciones previstas en 2004 por el gobierno de la Nación para Melilla han sido congeladas o, simplemente, borradas.
 
En la etapa 2000-2006 logramos que Melilla se beneficiase mucho de los fondos europeos. Yo negocié en Berlín los fondos comunitarios del período 2000-2006. Recuerdo muy bien aquella  dura negociación. Volví con 48.000 mil millones de euros para España. Estos fondos han permitido ayudar al desarrollo de Melilla, con proyectos como el programa de acciones innovadoras o el de ciudades digitales, entre otros.
 
El gobierno actual perdió el 90% de los fondos para el período 2007-2013. Esto supone que Melilla va a dejar de recibir 56 millones de euros para este nuevo período.
 
Se puede comprobar en un estudio publicado por la Fundación FAES elaborado por prestigiosos catedráticos de varias universidades españolas: Melilla va a ser una de las regiones más castigadas por las menores inversiones que se derivarán del recorte de fondos comunitarios. El estudio cuantifica las pérdidas de producción y los empleos que no se crearán por culpa de las menores inversiones.
 
Con todo, lo más importante para el futuro de Melilla y de los melillenses es que el presidente de la Ciudad Autónoma y el presidente del Gobierno de España se atrevan a decir alto y claro aquí, en Madrid y a algunos kilómetros de aquí que Melilla, como Ceuta, que siempre han sido España, siempre lo serán y que son tan españolas como Sevilla, Madrid, Toledo o Santiago de Compostela.
 
Por eso es tan importante la defensa de la Constitución Española, que afirma con rotundidad que Melilla forma parte de la Nación Española, patria común e indivisible de todos los españoles.
 
Conviene recordar estas cosas en estos tiempos que corren, en los que algunos reconocen de forma insólita la soberanía de aguas territoriales a quien las reclama, aunque el Derecho internacional no las atribuya a ese país.
 
La seguridad es también esencial en una ciudad fronteriza como es Melilla. En los últimos tres años hemos asistido a episodios de tensión en la frontera. Al mismo tiempo, la inmigración descontrolada es fuente de inseguridad.
 
Los ciudadanos de Melilla también sufren las consecuencias de la inmigración ilegal y descontrolada en los servicios públicos. Ahí están los problemas en la enseñanza y en los servicios de salud, de los que se ha hablado en estas jornadas. Todo ello es consecuencia de la imprudente e irresponsable política de “papeles para todos”.
 
Este gobierno llevó a cabo, en contra de lo que le pedían los demás Estados europeos, una irresponsable regularización masiva. Peor aún, el propio Gobierno dijo meses después de la regularización masiva que no descartaba que hubiera otra más. Así, ¿cómo no va haber “efecto llamada” aquí en Melilla, en Ceuta, en Canarias y en muchos otros sitios de España?
 
Pero hay también otro factor, si cabe más importante, que explica la inmigración masiva y sin control: el hecho de que el gobierno español haya dado muestras de debilidad en la defensa de los intereses nacionales.
 
Las mafias que trafican con seres humanos han decidido aprovechar la debilidad del gobierno español. Algunos se tienen que dar cuenta que lo que es provocativo no es la fortaleza sino justamente lo contrario, la debilidad. La debilidad es provocativa y eso es importante en todo pero sobre todo en terrorismo.
 
Tras tres años de gobierno débil, de un gobierno que excarcela a terroristas terriblemente sanguinarios que se ponen en huelga de hambre, de un gobierno que claudica ante los terroristas, que les permite presentarse a las elecciones. La situación es muy peligrosa. La vuelta de los terroristas a las instituciones, el amparo y la complicidad del gobierno es la peor noticia que podíamos tener. Ayer, Rodríguez Zapatero les garantizó su vuelta. Suya es la responsabilidad. Las consecuencias del retorno de los terroristas a las instituciones van a ser durísimas para la democracia y para España.
 
Quizás alguno no tenga respuesta para esto. Yo sí tengo la mía. Es el precio que se paga por la debilidad, por el apaciguamiento, por la claudicación frente a los terroristas.  Los únicos mensajes que se deben enviar a los terroristas son mensajes de firmeza: “sabed que vamos a por vosotros con toda la fuerza de la Ley”.
 
Eso dijimos hace unos años, y aprobamos la Ley de Partidos, modificamos el Código Penal, aumentamos a cuarenta años las penas por terrorismo y establecimos el cumplimiento íntegro de las penas.   Los terroristas fueron eliminados de las instituciones. Les asfixiamos económicamente y les acorralamos. La derrota definitiva de los terroristas estaba próxima.
 
Pero todo ese trabajo se ha echado por la borda. El gobierno actual les ha permitido volver a campar a sus anchas. No les llaman terroristas, viles asesinos, que es lo que son, sino hombres de paz.
 
Es el precio que se paga por la debilidad, por el apaciguamiento, por la claudicación frente a los terroristas.  Los únicos mensajes que se deben enviar a los terroristas son mensajes de firmeza: “sabed que vamos a por vosotros con toda la fuerza de la Ley”.
 
Los terroristas han tomado nota en España y en el extranjero. Saben que el gobierno es débil y cede a los chantajes. Eso es lo peor que puede hacer un gobierno. La firmeza frente al terrorismo es la única vía posible. Su derrota, el único final aceptable.
 
Queridos amigos,
No les quiero entretener más. Esta mañana se ha trabajado mucho y bien pensando en el futuro de Melilla y de los melillenses. Estoy seguro de que todas estas ideas darán sus frutos y permitirán enriquecer las políticas que se aplicarán en Melilla en los próximos años. 

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