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ETA asesina en Francia a un guardia civil y deja a otro agente en coma

La banda terrorista ETA ha vuelto a matar. Tres pistoleros participaron en el asesinato del guardia civil Raúl Centeno, de 24 años. Su compañero, Fernando Trapero, está en coma. Los dos fueron tiroteados cuando salían de una cafetería en el sur de Francia, donde participaban en una operación de vigilancia. Ambos hablaron con los etarras antes del asesinato, un hecho confirmado por Rubalcaba, para quien el encuentro entre ellos "fue fortuito". La Policía francesa ha localizado un artefacto explosivo en uno de los coches que utilizaron para huir. Se cree que pretendían hacer estallar el vehículo con él.

L D (Agencias) ETA asesinó este sábado al guardia civil Raúl Centeno e hirió gravemente a su compañero Fernando Trapero en la localidad de Cap Breton, en el suroeste de Francia. Ambos agentes, que participaban en una operación policial de vigilancia a ETA en coordinación con las Fuerzas de Seguridad francesas en el departamento de Las Landas, se separaban del resto de los miembros del operativo para desayunar.
 
Los hechos tuvieron lugar hacia las 9.20 horas de la mañana en el calle principal de la localidad, el boulevard des Cigales. Según los datos facilitados por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, los agentes tuvieron un encuentro "fortuito" con tres miembros de ETA, dos hombres y una mujer, en la cafetería Les Ecureuilles, situada a unos 200 metros de un supermercado Leclerc. En el interior de la misma, agentes y terroristas se reconocieron mutuamente.
 
Parece ser que los agentes llegaron incluso a sentarse en una de las mesas de la cafetería, aunque optaron por abandonar las instalaciones de la misma. Durante la estancia, las pesquisas señalan que se dio "una discusión", aunque Rubalcaba explicó desde la comisaría de Capbreton que esta versión se apoyaba, por el momento, en "hipótesis".
 
Según las investigaciones, la circunstancia de sentirse observados despertó la desconfianza en los tres presuntos etarras, quienes increparon a los agentes cuando éstos procedían a salir del local, e "inmediatamente" les dispararon, constatándose que al menos uno de los guardias civiles recibió un impacto de bala en la espalda.
 
El resto de miembros del dispositivo policial se encontraban a cierta distancia de donde han ocurrido los hechos, el primer atentado mortal desde la ruptura oficial del falso alto el fuego, por lo que no pudieron auxiliar a los dos agentes de la Benemérita.
 
Centeno recibió un tiro mortal en la cabeza disparado por uno de los etarras, mientras que el otro terrorista disparó prácticamente todo el cargador contra el agente Trapero. Según una conductora que pasó por el lugar del atentado minutos después de los hechos, el cuerpo de la víctima mortal estaba tumbado sobre el asiento del conductor de un coche gris y sus pies sobresalían del vehículo, que luego fue cubierto con lonas, según informa Europa Press.
 
Las fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por Efe señalaron que los primeros datos de la investigación permiten concluir que el atentado no ha sido planificado, sino que los etarras, que habían detectado a los agentes, han decidido sobre la marcha disparar sobre ellos.
 
Tras el asesinato, el grupo de ETA abandonó el coche con el que había emprendido la huida y robó otro después de retener brevemente a sus ocupantes. Fuentes de la investigación informaron a Efe de que los dos etarras que dispararon a los agentes huyeron del centro comercial en un Volkswagen Golf de color gris en el que les estaba esperando una mujer, pero que, tras recorrer unos 70 kilómetros, decidieron abandonar ese vehículo en Haut Mauco. En el interior de este vehículo, los agentes galos encontraron un artefacto explosivo con 300 gramos de material que podría tener como destino, ante una huida, la detonación del coche.
 
En esta última localidad, se apoderaron de otro coche que estaba ocupado por una mujer y un niño. Tras circular en ese nuevo coche, un Peugeot 307, los terroristas liberaron a estas dos personas y siguieron su huida. Esta liberación se produjo en las cercanías de Burdeos, después de que los retenidos presenciaran cómo los etarras encendían la radio del coche y consultaban un mapa
 
La última hipótesis con las que trabajaban las Fuerzas de Seguridad galas es que después de liberar a los dos retenidos, los miembros del grupo etarra se dividieron en dos y continuaron su huida en dos direcciones: hacia el norte de Francia y hacia la frontera española.
 
Perfil y parte médico
 
Raúl Centeno había nacido en Madrid el 11 de junio de 1983, se encontraba soltero y había ingresado en el Instituto Armado en octubre de 2003, mientras que el herido crítico, Fernando Trapero, nació el 19 de septiembre de 1984 y había ingresado en el Cuerpo en septiembre de 2004.
 
El director del hospital Côte Basque de Bayona, en el que se encuentra internado el guardia civil Fernando Trapero dio a conocer hacia las 19:00 horas del sábado el parte médico de este agente, cuyo pronóstico es "reservado". El parte precisa que el paciente ingresó en este hospital a las 10:56 horas y que por la tarde fue internado en el Servicio de Reanimación, el equivalente a la Unidad de Cuidados Intensivos. Su situación, hasta las 18:00 horas, revelaba que sufre un "traumatismo craneocerebral con un coma desde el inicio" y "presenta un edema cerebral mayor". El director del centro sanitario precisó a preguntas de los periodistas que el agente tiene una única herida de bala en la cabeza y que mañana se emitirá un nuevo parte médico complementario.
 
Ambos agentes estaban destinados en la sede central de la Guardia Civil, en la capital de España, donde se ubica la Unidad Central Especial (UCE-1), del Servicio de Información de la Benemérita, encargada de la lucha contra ETA.
 
Las familias de los dos guardias civiles tiroteados se desplazaron hasta el país vecino en un Falcon que el Gobierno puso a su disposición y que despegó a primera hora de la tarde de una base militar de la Comunidad de Madrid.
 
Tercer agente español asesinado en Francia
 
El asesinato de Centeno eleva a tres el número de miembros de las Fuerzas de Seguridad que la banda terrorista ha matado en el país galo en toda su historia.

El 5 de abril de 1976 desaparecieron en Hendaya los inspectores de policía Jesús María González Ituero y José Luis Martínez Martínez, cuyos cadáveres aparecieron un año después con mutilaciones, hecho que nunca fue reivindicado por ETA aunque todo apunta a que fue la autora de los crímenes.
Los agentes se habían desplazado hasta la localidad francesa para ir al cine.
Con el asesinato del agente Raúl Centeno, la banda terrorista ha asesinado, desde 1968, a 204 guardias civiles, incluyendo agentes retirados y ex miembros del instituto armado.

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