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ETA pretende volver a negociar con el Gobierno tras atentar en verano

La búsqueda de los autores de los asesinatos de Carlos Sáenz y Diego Salvá continúa en Mallorca. Según El Mundo, se cree que podrían estar ocultos en un piso o pensiones o casas okupa. El mismo diario habla de una estrategia de ETA para forzar la negociación en otoño.

Según informa El Mundo, la Policía continúa convencida de que los etarras siguen ocultos en Mallorca. Creen que podrían esconderse en algún piso en la zona de Santa Ponça o Pelguera, o bien alojarse en hostales, pensiones o casas okupadas. Tras la difusión de los etarras más buscados, un testigo habría identificado a una de ellas gracias a la fotografía. Se trataría de Itziar Moreno; la testigo asegura haberse cruzado con ella en la zona del atentado poco antes de la explosión.

Los nuevos asesinatos de la banda terrorista se deberían, según una información de Ángeles Escrivá, a una siniestra estrategia de ETA para retomar la negociación con el Gobierno este mismo otoño. El objetivo de los atentados de Burgos y Mallorca, así como el asesinato de Eduardo Puelles, sería crear las condiciones para retomar a partir de septiembre u octubre el diálogo con el Ejecutivo.

En otoño, según cuenta la periodista, comenzaría un periodo sin atentados importantes que, según pretende la banda, permitiría impulsar de nuevo la negociación. Sería el momento propicio para que el entorno de ETA volviera a hablar de diálogo y de crear el polo soberanista del que ya habló Otegi.

De esta forma, la banda terrorista planea varios atentados importantes este verano al tiempo que estaría orquestando movimientos en su entorno que tendrían como objetivo comunicar, el próximo otoño, su desacuerdo con la actividad terrorista de ETA. Ese desacuerdo se manifestaría de manera progresiva y se expresaría a través de presos o personalidades destacadas del mundo de Batasuna-ETA. Se darían, así, las condiciones para un nuevo diálogo entre la banda y el Gobierno.

Fuentes cercanas a Batasuna habrían descartado que esos movimientos críticos con ETA formen parte de una estrategia de los terroristas, pero otras fuentes de la lucha antiterrorista habrían aclarado al diario que es imposible que movimientos de este tipo se den sin tener antes el visto bueno de la banda. Por ello, o bien esconderían una trampa, o bien no tendrían la entidad suficiente.

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