(L D) Sin el aval que le hubiera dado la victoria del PSC en Cataluña, Zapatero tendrá que afrontar con más fracasos que éxitos su carrera hacia las generales de 2004. Sus apuestas personales, Trinidad Jiménez, Rafael Simancas y Pasqual Maragall se cuentan por fracasos.
Ni siquiera el respaldo manifiesto de Zapatero en el último día de campaña a la reforma del Estatuto que defendía Maragall ha movilizado al electorado. Al contrario, y en contra también de lo que apuntaban todos los sondeos, el electorado socialista ha dado la espalda al federalismo nacionalista de Maragall.
Su decidida apuesta por gobernar con los independentistas de Esquerra y los comunistas de Iniciativa tampoco ha sido bien recibida por los militantes y simpatizantes. Los socialistas catalanes han perdido diez escaños y aunque siguen por encima de CiU en número de votos vuelven a ser los perdedores de las elecciones catalanas.
