Hace un mes, el partido demócrata esperaba los debates presidenciales como la ultima esperanza de su candidato presidencial Al Gore ante la arrolladora ventaja de George Bush: la atraccion personal de Bush parecía irresistible, pero la superioridad de Gore en experiencia y conocimientos le permitiría demostrar que esta mucho mejor preparado para convertirse en presidente.
Ahora, los debates se han convertido en la ultima oportunidad de Bush de recuperarse ante la popularidad creciente de Gore que, cada día, va ganando un poco mas en las encuestas ante todos los grupos de poblacion y en todos los lugares el país.
Hace dos semanas, Bush hizo una contrapropuesta a la formula ofrecida por el comité bipartidista de debates, desafiando a Gore a enfrentarse con el en dos programas comerciales y presentando la negativa de Gore como prueba de falsedad y de que el vicepresidente le teme. Pero fue Bush quien pareció temeroso y, este jueves, tuvo que plegar velas y aceptar todo lo que quería la comision -y Gore-.
Lo positivo para Bush es que los demócratas han conseguido presentarlo como el tonto del bote y, con unas expectativas tan bajas, tan solo puede ganar. Lo malo es que los debates no serán hasta el mes de octubre y, para entonces, cualquier remedio puede llegar demasiado tarde.

Debates: Lo que va de ayer a hoy
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