Sardá parece dispuesto a buscar el escándalo por todos los medios. El comienzo de temporada de “Crónicas marcianas” no ha podido ser más indignante para los que creían que el catalán se imponía unos límites de buen gusto y que tenía ciertos escrúpulos. En dos días ha hecho que los que figuran en nómina, más los invitados, entren en una tómbola en la que cabe el insulto entre colaboradores e invitados y las agresiones físicas y verbales. El lunes le tocó a Boris Izaguirre aguantar el chaparrón de agua y tinte por parte de Ismael, el pregonero de la ciudad de Cádiz gracias a la sensibilidad cultural y artística de Teófila Martínez. El martes superó cotas tomboleras en un circo esperpéntico donde Marujita Díaz, Nuria Bermúdez, Dinio, Antonio Fontaneda y Enrique del Pozo exprimieron sus recursos hasta la pulpa.
La deriva de “Crónicas marcianas” hacia los terrenos de la vulgaridad, con salpicaduras para los colaboradores habituales, responde, como no podía ser menos, a la urgencia por apoderarse de la noche a cualquier precio. Ya se ha cargado al pobre Jesús Vázquez, que no ha conseguido el despegue de “La central” en Antena 3, pero ahora viene dispuesto a chupar los aspectos más truculentos del formato de “Tómbola”, esos en los que Karmele acaba por los suelos y las llamadas telefónicas son la mecha que prende fuego al plató. La tortura infligida por Fuentes a Cristina Tárrega, una profesional del presupuesto gracias a las oportunidades que le dan las cadenas autonómicas, acabó de redondear la fechoría de Javier Sardá.
En los próximos días veremos hasta dónde llega su productora, Gestmusic, y él mismo, en la espiral de explotación de sus inquilinos, y si alguno de sus colaboradores tiene el valor de bajarse de ese carro por un mínimo de dignidad. Escándalo es dinero, pero ¿quiere Tele 5 cruzar ese Mississippi?

Sardá cruza el Mississippi
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