Hace ya varios días que el republicano George Bush va por delante de Al Gore en todas las encuestas, algo que no ocurría desde principios de septiembre y, aunque la diferencia es pequeña y en muchos casos dentro del margen estadístico de error, puede tener cierta confianza en el hecho de que los diferentes sondeos, hasta ahora muy dispares, empiezan a aproximarse.
Ni Bush puede dormirse en los laureles ni Gore tiene motivos para desesperarse pues, por una parte, los votos de colegio electoral están muy igualados y, por la otra, todavía queda un debate este martes. Pero el descenso de audiencia de la semana pasada, en que hubo 38 millones en vez de los 48 del primer debate, no es un buen augurio para las esperanzas de Gore.
La encuesta Zogby da este domingo otorga a Bush una ventaja del 43 al 41 por ciento, algo menos que el 44-41 de la víspera, pero Portrait of America, cuyo sondeo consulta una muestra de población dos veces mayor, pone a Bush un 6% delante, a 46-40%. En cuanto a Gallup, este sábado ponía a Bush 4 puntos por encima de Gore, por 48-44.
Parece que la crisis del Próximo Oriente, además de no ayudar a Gore por la experiencia acumulada en relaciones internacionales en sus casi ocho años en la Casa Blanca, incluso le perjudica pues, a medida que el conflicto se prolonga, la población tiende a culpar al partido en el poder. Además, según Portrait of America, por 53 a 38% los norteamericanos creen que Bush enfrentaría mejor la crisis que Gore y también piensan que su experiencia en la industria el petróleo sería más útil para resolver problemas de suministro y precio excesivo.
La peor noticia para Gore no está en las encuestas del total de la población, sino la pérdida de apoyo entre las mujeres: el sábado era de tan solo 10 puntos (48-38) en Zogy, pero este domingo se redujo a tan solo 7 (39-46), una cifra que adquiere una nueva dimensión por su convergencia con Gallup, que indica un porcentaje semejante (42-48). Son márgenes insuficientes para compensar el apoyo de los hombres, de 55-38 en Gallup y 48-35 en Zogby.
Más grave aún es la ganancia de Bush entre los hispanos, pues ha cambiado de signo y ahora va 2 puntos por delante de Gore en Zogby, lo que le permite una lejana esperanza en California, el estado con mayor número de votos electorales. Aunque la victoria allí parece improbable, Gore habrá de desviar fondos y tiempo para frenar a Bush, pues el vicepresidente no tiene posibilidad alguna de llegar a la Casa Blanca si pierde California. Esta estrategia permitirá a Bush asegurar los estados decisivos de tamaño medio como Michigan, Illinois y la Florida.
Gore acude al debate de mañana en la misma situación en que Bush estaba en el primero del 3 de octubre, pero con la desventaja de una gran competencia en la atención popular, que estará atenta a la cumbre de emergencia convocada en Egipto y a los comentarios del presidente Clinton a su regreso, que probablemente coincidirá con el tercero y último debate presidencial.

Bush se mantiene por delante
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