El Nederlands Dans Theater fundó, en 1978, su segunda compañía como lugar donde los jóvenes se experimentaran. Tiene catorce bailarines entre los 17 y 22 años que llegan con una profunda formación clásica. Su primer objetivo ha sido superado y ahora entienden, después de 22 años, que su trabajo debes ser despertar el interés de los jóvenes por la danza contemporánea. Y lo han conseguido en su presentación en Madrid dentro del marco del Festival de Otoño que organiza la Comunidad.
El conjunto holandés ha presentado un programa muy interesante compuesto de cuatro coreografías: Indigo Rose del maestro Jiri Kylián, Solo del siempre interesante Hans van Manem, Skew-Whiff del ocurrente Paul Lightfoot y Minus 16 de Ohad Naharin, el más feroz de los coreógrafos modernos. En todas ellas hay un trabajo pensado para los bailarines jóvenes, llenos de fuerza, energía, con entusiasmo y cuerpos ágiles, tanto como para contar todo lo que se quiera a través del movimiento.
Indigo Rose del maestro Kylián es un ejercicio narrativo hecho desde el más puro minimalismo. Estético y formal al mismo tiempo, juega con el trabajo de los bailarines que se mueven al ritmo de la música temperamental. El decorado y las luces marcan un triángulo compuesto por una línea y un punto de fuga que sirve como hilo conductor de la historia. Las diversas iluminaciones, junto con los movimientos musicales, marcan una narración que los bailarines harán gestual, física: comprensible desde la abstracción más pura.
Solo es un ejercicio formal hecho alrededor del violín que suena, solo, siguiendo los dictados escritos por J.S.Bach en su Suite para violín nº1 en Re menor. Con ella, Hans van Manen hace un diálogo de solitarios consigo mismo. Y no utiliza un solo bailarín solista, son tres hombres solos que se relevan a la hora de darle intensidad a la representación del mundo. Es un ejercicio de picardía escénica.
Skew Wihiff es todo un juego. Su coreógrafo lo llena de sarcasmo y, para eso, los bailarines hacen gestos primarios mientras suena la obertura de La gazza ladra de Rossini.
Por último, cerrando este programa llega Minus 16, estrenada hace un año, con la compañía al completo en el escenario bailando y pasándoselo bien. Logran que nosotros también estemos a gusto, tanto que invitan a los espectadores a que bailen con ellos en el escenario. Mezclando música judía, con chachachá, mambo o música techno, los bailarines, todos ellos, juegan a desestructurar el movimiento y dejarse llevar por el ritmo impuesto por los sonidos para que estos fluyan por su cuerpo. Es la apoteosis final. El público salió encantado de lo que había visto y pensó que si estos eran los aprendices como serían los componentes de la Compañía principal. Pues sí, no se equivocan: son unos monstruos.
Nederlands Dans Theater II. Teatro de Madrid. Festival de Otoño. 26 a 29 de Octubre de 2.000.
Coreografías: Indigo Rose de Jiri Kylian, Solo de Hans van Manen, Skew-whiff de Paul Lightfoot, Minus 16 de Ohad Naharin.

Nederlands Dans Theater II
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