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Preocupación en las filas de George Bush

Los primeros resultados de la votación eran buenas noticias para Bush, quien iba muy por delante en la primera muestra de entrevistas a pie de urna y ganaba en cuatro estados clave, además de los simbólicos de Tennessee y Arkansas, natales de su rival demócrata Al Gore y del presidente Clinton.

Pero, a medida que pasaban las horas, los signos empeoraban. Las proyecciones de las 3 de la tarde (hora de NY), además de dar a Hillary Clinton la victoria por 8 puntos para convertirse en senadora por el estado de Nueva York, confirmaban a Gore como vencedor en California (que cierra a las 05.00 hora española), con el 54% y Michigan (que cierra a las 02.00 hora española), con una ventaja del 3%.

Bush, en cambio, se llevaba, además de Tennessee y Arkansas, los estados clave de Ohio, Missouri, Wisconsin y Oregón, además de Virginia Occidental, que no tiene muchos votos electorales pero generalmente vota demócrata.

De poco le servía si no se llevaba la Florida, o por lo menos Pennsylvania, con casi tantos votos, y aquí las encuestas a pie de urna no permitían predecir el ganador, pero los sondeos anteriores daban la ventaja a Bush.

Lo que estaba claro, antes de conocerse los resultados, es que las encuestas se habían equivocado al proyectar una participación electoral del 50%, porque parecía claro que sería mucho mayor: en Miami fue del 76%, en la ciudad californiana de Glenndale el 88% y en otros centros urbanos era del mismo tenor, lo que provocó colas de hasta tres cuartos de hora en algunos locales electorales y en St. Louis, en Missouri, el partido demócrata pidió una excepción de emergencia para prolongar la votación en dos horas.

En lugares como Nuevo México, donde una tormenta dejó 35 centímetros de nieve. La gente pidio ayuda y les enviaron las papeletas y otros fueron tan previsores que votaron antes por correo.

Un factor adicional que parecía perjudicar a Bush es que el voto de Nader, que restaba apoyo a Gore, parecía desvanecerse y, con ello, los ánimos eran cada vez más alegres en Nashville, donde Al Gore tiene su cuartel general, mientras que el ambiente en la central de la campaña de Bush empezaba a cobrar el color deal día lluvioso que afligía a la ciudad de Austin.

Aunque los dos primeros estados que cerraron sus colegios, Indiana y Kentucky, dieron la victoria a Bush, sus colaboradores, que en la madrugada rebosaban confianza, parecían más nerviosos y, a las preguntas de los periodistas, ya no respondían que la victoria era suya sino que era preciso esperar los resultados.

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