La opinión del Supremo de Estados Unidos añade aún más dificultades a la ya complicada situación electoral norteamericana y empaña la imagen de los siete magistrados de Florida al considerar confuso su veredicto del pasado mes de noviembre. Los abogados del candidato demócrata Al Gore, sin embargo, aseguran que "no tiene importancia" ni tendrá consecuencias en los tribunales estatales que han de decidir acerca de un futuro recuento.
Los nueve magistrados del Supremo Federal, al devolver al Supremo de Florida su sentencia del 21 de noviembre para que aclare los motivos por los que dio un nuevo plazo para el recuento de los votos electorales, señalaron que sus colegas parecen basarse en la constitución del estado, sin tener en cuenta la constitución federal que tiene prioridad y que pone el proceso electoral en manos del legislativo. Los siete jueces de Florida pueden escribir de nuevo su sentencia, cosa que probablemente harán, pero habrán de admitir que su lenguaje no era claro o, lo que es peor, que no tenían conceptos muy claros.
Técnicamente, Gore todavía puede mantenerse a flote, pero la opinión de los magistrados federales es especialmente negativa para su imagen porque es unánime y de momento ya ha provocado reacciones en cadena entre los jueces de Florida, empezando por N. Sanders Saul, quien ha avisado que ha de "digerir" la opinión del Supremo Federal antes de emitir su sentencia.
De momento, Bush vuelve a la situación del 14 de noviembre, con una ventaja de 930 votos, mientras sus abogados se plantean si el vicepresidente Gore tiene derecho a impugnar los resultados del recuento. Irónicamente, la mejor esperanza de Gore radica ahora en dos oscuras denuncias de activistas demócratas, que quieren anular los votos de sus distritos, de gran mayoría republicana, por un error técnico cometido por los funcionarios electorales en la preparación de las solicitudes. Si los jueces fallan en su favor, George Bush perdería unos 7.500 votos y Al Gore, el hombre que ha luchado para que "se cuenten todos los votos", incluso con equivocaciones, sería presidente gracias a la omisión de sufragios válidos, con errores exclusivamente burocráticos que los electores no pueden controlar.

Malas notas para los magistrados de Florida
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