Menú

Clinton se quedó sin su Camp David

A pesar de todos sus esfuerzos, Bill Clinton abandonará el próximo 20 de enero la Casa Blanca sin poner un broche a su presidencia con un nuevo Camp David, del que esperaba una mención en los libros de historia de mayor relevancia que el "impeachment" que consumió casi dos años de su mandato.

No ha sido por falta de interés y nadie deja de reconocérselo, empezando por su sucesor George Bush, quien seguramente preferiría no heredar el intratable problema del Próximo Oriente que tanto capital político costó a su padre y tantos dolores de cabeza le promete a él: en declaraciones este martes, Bush no escatimó elogios por la tenacidad de Clinton y aseguró que deseaba el éxito de sus gestiones.

Pero no todos los republicanos piensan igual, ni siquiera todos los demócratas: algunos, como el ex secretario de Estado Lawrence Eagleburger, creen que la presión de Washington ha sido excesiva y que, de haber dado resultados, simplemente habría provocado una situación insostenible más adelante, pues es prácticamente imposible que el futuro gobierno israelí acepte las concesiones que Barak estaba dispuesto a hacer.

Arafat tal vez ha jugado con la esperanza de que Clinton, en pos de su "legado histórico", consiguiera más de Israel en las postrimerías de su mandato. Pero este cálculo no puede cuadrar. Es cierto que Israel sobrevive gracias a la ayuda económica, diplomática y militar norteamericana, pero ningún presidente tiene el poder de retirárselas. La Casa Blanca no ha de vérselas solamente con el gobierno israelí, sino con los poderosos grupos de presión judíos dentro de Estados Unidos, cuya fidelidad a Israel está por encima de las demás consideraciones y que tienen la capacidad de destruir cualquier carrera política, incluída la del primer mandatario.

Habrá que prepararse a más "intifada", a más noticias diarias de muertes palestinas, emboscadas contra israelíes y a más resoluciones de la ONU que no aportan solución alguna.

En Portada

    Servicios

    • Radarbot
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida