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El victimismo de los Demócratas

Ante la imposibilidad de cerrar el camino de George Bush a la Casa Blanca, los grupos políticos más fieles al partido demócrata recurren al "victimismo" y tratan de demostrar que las polémicas elecciones de la Florida se desarrollaron en un ambiente racista e intimidatorio.

Es frecuente que en la política moderna de Estados Unidos las minorías se declaren víctimas, táctica que les ha servido para recibir todo tipo de compensaciones, especialmente las cuotas y medidas para enmendar la discriminación de que fueron objeto en épocas anteriores.

Los líderes negros dominan este juego político y han aprendido que pueden avasallar con acusaciones de racismo. Lo intentaron hacer inmediatamente depués de empezar el recuento de votos de la Florida, cuando empezaron a aparecer negros quejándose que habían puesto barricadas en sus calles, que no les dejaron votar, los intimidaron en los colegios electorales.y les presentaron unas papeletas incomprensibles que llenaron equivocadamente.

Como las denuncias no progresaron ante ningún juez y George Bush se acerca inexorablemente a la Casa Blanca, ahora tratan por lo menos de quitar legitimidad a la elección influyendo en la opinión pública ante la que se presentan como víctimas.

La comisión de derechos civiles, compuesta casi exclusivamente por negros, empezó sus audiencias este miércoles y citó incluso al gobernador Jeb Bush, hermano del futuro presidente, al que sometieron a un interrogatorio manifiestamente hostil. Pero las esperanzas estaban en los "testigos estrella". Las víctimas del racismo en la Florida, que demostrarían el "acoso" provocado por un "racismo evidente·".

El problema es que las quejas eran por molestias triviales, como pedir dos documentos de identificación en vez de uno, o el carnet de conducir en un control rutinario de coches, lo que no impidió a nadie votar. El peor caso fue rechazar a un ciudadano porque equivocadamente figuraba como un delincuente en prisión lo que hizo a la víctima sentirse "tratado como un esclavo". Un sentimiento que duraría poco porque protestó y el funcionario de guardia comprobó los archivos, descubrió el error allí mismo y le permitió votar.

Una catedrática negra de la comisión tuvo que reconocer que tan solo había casos aislados, producto de errores inevitables, y no había indicio alguno ni de racismo ni de conspiración racista.
Todo un golpe para los líderes que viven de la su condición de víctimas de sus representados.

Necesitan desesperadamente auténticos racistas y, si los republicanos no dan muestras de serlo, habrán de buscar interpretaciones malévolas a los actos más inocentes. La muestra la tenemos ya en el fiscal general designado Ashcroft, contra quien han lanzado una fuerte campanya acusándolo de racismo. ¿Su delito?: haber rechazado a un magistrado negro, después de confirmar a otros 26 de la misma raza para diferentes tribunales.

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