La crisis de gobierno que se está cerrando en Guinea Ecuatorial, con la dimisión el pasado sábado del Primer ministro, Ángel Seriche Dougan, y el nombramiento este lunes de Cándido Muatetema Rivas, viene de largo. Cuatro meses atrás, el Parlamento, a instancias de Teodoro Nguema Obiang, primogénito del presidente guineano y ministro de Agricultura, Bosques, Pesca y Medio Ambiente, inició unas llamadas “sesiones de control del Ejecutivo” ante las sospechas de que varios ministros se estaban apropiando indebidamente de cantidades multimillonarias.
Ese tufo de corrupción generalizada se concretó en las figura del primer ministro, Seriche Dougan, y, sobre todo, en el vice primer ministro y ministro de Ganadería, Miguel Oyono, antiguo titular de Asuntos Exteriores, al que el Parlamento acusó del desvío de 187,5 millones de pesetas.
También fueron investigados los responsables de Economía y Hacienda, Asuntos Exteriores y Cooperación, Función Pública, y Educación y Ciencia. Las comparecencias parlamentarias se cerraron en falso cuando los implicados lanzaron una dura ofensiva contra el presidente del Parlamento, Salomón Nguema, que llego a quejarse públicamente de sentirse amenazado.
Aunque el ministro portavoz, Antonio Fernando Nve Ngu, anunció hace varias semanas que se depurarían “responsabilidades administrativas”, la falta de reacción del jefe del Estado, Teodoro Obiang, hacía suponer que todo quedaría en agua de borrajas, como ha ocurrido en otros casos de denuncias de corrupción en sus casi 22 años de poder.
Pero ahora Obiang ha tenido que tomar medidas drásticas como el cese de todo su Gobierno. El presidente está presionado por una población que apenas nota los ingentes ingresos que el país genera por la producción de petróleo, próxima a los 500.000 barriles diarios. Y también lo está por instancias internacionales como la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que condicionan su ayuda al país a la previa erradicación de la corrupción y a la gestión transparente de sus numerosos recursos naturales.
Hay que esperar unos días para evaluar la composición del nuevo Gobierno en su conjunto, y también darle un margen de confianza para ver sus primeras actuaciones. Pero parece positivo el nombramiento de Muatetema y la designación de Ignacio Milam Tang como nuevo vice primer ministro. Los dos pertenecen al Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE), que gobierna de modo hegemónico desde que fuera fundado por Obiang en 1986; pero ambos tienen un talante personal diferente, que puede ser distinto de la prepotencia que ha caracterizado el largo paso por el Ejecutivo de personalidades como el arrogante y nada dialogante Miguel Oyono.

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