El dramático descenso del 75 por ciento del valor de las acciones del grupo de telecomunicaciones alemán Deutsche Telekom hace tambalearse a su presidente, Ron Sommer. Para contrarrestar los rumores sobre su dimisión, Sommer no hace más que desmentir su posible retirada alegando que, a pesar de la tremenda depreciación de las acciones en el último año, sigue firmemente convencido de que su estrategia de mercado es la única viable en estos momentos. El concepto que Sommer defiende contra viento y marea se sostiene sobre cuatro pilares: la red de telefonía básica, la telefonía móvil, internet y la venta de paquetes completos de servicios de telecomunicaciones. Según afirma el máximo responsable de Telekom “en la diversidad radica la clave del éxito”; un triunfo que, de momento, no se ve ni por asomo.
Pero, aunque Telekom cotice en Bolsa, el principal accionista del antiguo monopolio de las telecomunicaciones alemanas sigue siendo el Gobierno y, como tal, corresponsable de la situación que atraviesa la compañía. Hasta ahora Sommer no ha recibido respaldo por parte del Gobierno de Schröder. Sin embargo, este domingo y presumiblemente como respuesta a la difusión en varios medios de comunicación de los nombres de posibles candidatos para sustituir a Sommer, la Oficina gubernamental de Prensa emitió un comunicado en el que, por primera vez desde hace meses, daba muestras abiertas de apoyo hacia el que todavía es presidente de Telekom.
No obstante e independientemente del inesperado y súbito apoyo del Gobierno alemán, a Sommer aún le queda al menos una baza por jugar: la compra de la compañía norteamericana VoiceStream. Según publica el semanario Der Spiegel, la compra de VoiceStream permitirá la entrada de Deutsche Telekom en el mercado estadounidense. Esta potencial nueva fuente de ingresos podría amortizar parte de la deuda de Telekom surgida por la remodelación que la compañía inició el verano pasado con la inversión en el sector Internet al adquirir el portal Ya.com de la española Jazztel y en la telefonía móvil con la compra de las licencias de telefonía de tercera generación (UMTS).
Pero volviendo a las especulaciones sobre la dimisión de Sommer y su supuesta utilidad, un cambio en la cúpula directiva no es garante, al menos a corto plazo, de la recuperación bursátil de Deutsche Telekom. Los analistas de la Nueva Economía suelen desaconsejar la inversión en compañías que estrenan presidente, por lo impredecible de su evolución. Quizá sea éste el motivo por el que el Gobierno de Schröder ha decidido apoyar a Sommer, de momento.

La controvertida estrategia de Deutsche Telekom
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