Después de los escándalos de financiación ilegal de las delegaciones regionales del partido democristiano (CDU) en Berlín y Hesse, y tras quedar cerrado el sumario contra el ex canciller Kohl por fraude fiscal, el otrora buque insignia de la CDU vuelve a hacer agua por varios costados. Primero, aparece un millón de marcos de difusa procedencia transferido por el ex tesorero de la CDU, Kiep, presuntamente parte del dinero negro de Suiza. Un millón, por el que la secretaria general del partido, Angela Merkel, ha quedado tremendamente en evidencia. Merkel reconoció haber ocultado su existencia durante un mes para no perjudicar a la CDU de cara a las elecciones regionales, celebradas a finales de marzo, en tres estados federados.
Pero, en pleno auge por esclarecer el caso, un nuevo tema relegó el millón de Kiep y el papelón de Merkel a un segundo plano: Kurt Biedenkopf, primer ministro de Sajonia. A pesar de haber sido uno de los críticos más duros de la era Kohl y del sistema pseudoautoritario del ex canciller, Biedenkopf llevaba ya un tiempo explayándose a sus anchas en su feudo sajón. Así, el rey Kurt, como le llaman algunos, despidió fulminantemente al subalterno ministro de finanzas, del que se rumoreaba que podía sucederle en el cargo. Además, aceptó una invitación a un crucero de lujo por la que, además de otros favores, concedió una licencia a dedo, para más señas, al empresario Schlereth, el del crucero. Y bueno, por si fuera poco, reside en un emblemático palacio gubernamental en Dresde por el precio irrisorio de 11 marcos por metro cuadrado, cantidad equivalente a la media de los pisos de protección oficial. La lista de acciones para beneficio propio a costa de su cargo público no termina aquí, pero no nos extenderemos en ella porque nos vamos a otro asunto que relega éste a un segundo plano y al millón de Kiep al tercero.
El colofón de esta nueva etapa de escándalos lo forma el resurgir del asunto de la compra, en los años noventa, de la refinería Leuna y la cadena de gasolineras Minol de la ex Alemania Oriental. El consorcio francés Elf Aquitaine pagó 76 millones de marcos para asegurársela. Ahora se han dado a conocer unas declaraciones efectuadas en Francia el pasado año por Le Floch-Prigent, ex miembro de la directiva de Elf y mano derecha de Alfred Sirven. Le Floch-Prigent aseguraba que Kohl había dado su consentimiento en 1992 para el cobro de la millonada en concepto de “financiación política” de su partido. Ahora, la comisión parlamentaria que investiga la financiación ilegal de la CDU quiere llamar a Kohl nuevamente a declarar, puesto que hasta ahora el ex canciller nunca había mencionado contactos con el antiguo miembro de la directiva de Elf.
Como ven, hay culebrón para rato. La siguiente entrega, próximamente en sus pantallas.

CDU, culebrón para rato
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