Cartel de no hay billetes en La Monumental de Las Ventas en este domingo 20. Se lidiaron 5 toros de Carriquiri, bien presentados, destacaron tercero y sexto. Se dejó el segundo. Manso y peligroso el cuarto. Otro en quinto lugar de Astolfi, manso con peligro.
José Luis Bote, de blanco y oro. Tres pinchazos, estocada y un descabello (silencio). En el cuarto un pinchazo y estocada baja (leves pitos).
Luis Miguel Encabo, de grana y oro. Estocada (petición de oreja y vuelta al ruedo). En el quinto media estocada (ovación).
Rafael de Julia, de blanco y plata. Estocada contraria (oreja y vuelta). En el sexto estoconazo en lo alto (oreja y salida en hombros por la puerta grande).
Cuando un torero llega a la plaza con tanta verdad como lo hizo este domingo Rafael de Julia, nada se le pone por delante. El de Torrejón, que tomó la alternativa el pasado 15 de abril en el mismo coso que este domingo le ha visto triunfar, llegó al compromiso con sólo tres corridas de toros. No fue un problema para él. Con un concepto muy sobrio del toreo, aprovechó el mejor lote de la tarde para ganarse a los tendidos y abrir la puerta grande de Las Ventas.
El tercero tuvo mucha calidad. Lástima que le faltase ese pelín de fuerza. A pesar de lo poco que ha toreado, Rafael de Julia templó con buen gusto al burel por el pitón derecho. Consiguió tres buenas series, con muletazos a cámara lenta, que calaron en los tendidos, largos de verdad los pases de pecho con los que cerró las tandas. Se volcó sobre el morrillo con decisión y cobró una estocada contraria que le valió la oreja.
En el que cerraba plaza salió a buscar la llave de la puerta grande, y la encontró. El de Carriquiri, que acabó entregado, no era nada claro de salida. El torero de Torrejón, que estuvo muy firme con el morlaco, tiene un gran sentido del temple. Y fue por templar al toro por lo que éste acabó yendo largo y de Julia le pudo pegar buenas tandas de derechazos. Un cañón con la espada, la enterró en todo lo alto y los tendidos se cubrieron de blanco. Oreja y puerta grande.
No ha sido esta la feria de José Luis Bote. Bien es cierto que el torero, tal vez mermado de facultades, no ha demostrado gran disposición, pero también lo es que la suerte no le ha acompañado. El primero salió despistado, parado y con aires de manso. Si bien tenía un pitón derecho potable, quedó gazapón y no se empleó en la muleta. Por la diestra Bote consiguió algún muletazo a media altura, aunque nunca acabó de centrarse. Mal con los aceros, el público guardó un respetuoso silencio.
El colorado cuarto fue un auténtico regalo. Peligroso, manso y violento, bastante hizo el Bote con salir ileso de este trance. Aunque mató de feo bajonazo, no acertamos a adivinar qué es lo que vio en el morlaco la minoría del público que le apaudió en el arrastre.
Que Luis Miguel Encabo es un gran lidiador ya lo dijimos el otro día. Que sabe torear con buen gusto si sale un toro que se deja fue una obviedad para todos excepto para el presidente. El segundo de Carriquiri metía bien la cabeza por ambos pitones, aunque era bronco y se quedaba corto. El diestro madrileño entendió al burel, que fue mejorando según se le iban haciendo las cosas bien. Buena labor la del madrileño con la muleta. Hubo series brillantes con ambas manos. Remató de una estocada fulminante y la gente pidió el trofeo. Señor presidente, petición suficiente había. No se le puede negar así una oreja a quien tanto la necesita.
El quinto llegó muy entero a la muleta. Encabo, que de esto sabe un rato, se dobló con el de Astolfi para ahormar las embestidas. Después en los medios se fajó como un tío y consiguió muletazos de buen trazo. Tan sobrado estuvo el diestro delante del morlaco, que muchos ni se enteraron del peligro que tenía. Cazó media estocada en los medios y ganó la ovación de los tendidos.

Puerta Grande para Rafael de Julia
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