Lleno en la Monumental de Las Ventas en este jueves 24. Se lidiaron 6 toros de Javier Pérez Tabernero y un sobrero de la misma ganadería. Bien presentados en general. Noble y bravo el sexto bis y potable el tercero. Los demás sosos y deslucidos.
Curro Vázquez de negro y oro. Dos pinchazos y tres descabellos (silencio). En el cuarto, estocada (silencio).
Vicente Barrera de lila y oro. Media estocada (saludos desde el tercio). En el quinto, estocada (palmas).
Morante de la Puebla de azul pavo y oro. Estoconazo (oreja y vuelta al ruedo). En el sexto dos pinchazos, media estocada y un descabello (gran ovación de despedida).
Nuevo llenazo en Las Ventas, mucho ambiente para ver la vuelta de Curro Vázquez a una plaza que, por número de comparecencias, le pertenece. Por si la vuelta del maestro de Linares fuera poco, le acompañaban en el paseíllo Vicente Barrera y Morante que, como ya dijimos aquí, marcará una época en el toreo.
Estaba la tarde sin arrancar hasta que salió el tercero, que aunque manseó de salida, en la muleta tenía largura por el derecho. Morante, consciente de lo que se jugaba en su última tarde isidril, salió dispuesto a aprovechar lo bueno del animal. Dibujó el de la Puebla muletazos largos, hondos, con la mano baja y con mucho sentimiento. Carteles de toros los trincherazos de remate de las tandas. Después de dejar trazos de arte, Morante se tiró a matar como un legionario y consiguió un estoconazo que de por sí hubiera valido la oreja. En el sexto bis, de la ganadería titular, Morante salió arrancado. El sobrero, que tenía más transmisión que sus hermanos, pudo ser el toro del triunfo que Morante le debe a Madrid. Empezó la faena doblándose con el burel, y llegaron los murmullos al tendido. Luego con la derecha toreó con mucha ligazón y largura, con las zapatillas clavadas al albero. Cogió la izquierda y por ahí cante grande. En tres tandas del sevillano estaba la plaza entregada. Quiso rematar su gran labor y se empeñó en matar recibiendo. Perdió la pueta grande. Dos pinchazos y dos avisos dejaron el premio a su faena en una gran ovación. Pero ahí quedó el sello de un coloso.
Consciente de lo que la plaza esperaba de él, recibió Curro Vázquez con mucho empaque a la verónica al primero de Pérez Tabernero. El burel, que había cumplido en varas, se rajó en la muleta y embestía, cuando lo hacía, rebrincado y con la cabeza alta. Curro lo intentó en una serie por la derecha pero, ante las malas condiciones del animal, enseguida se dobló con él y se fue a por el estoque. El cuarto sacó muchas complicaciones. Cuando el diestro le bajaba la mano, el toro perdía las manos y con la muleta a media altura tiraba incómodos derrotes. Imposible acoplarse con él. Otra vez abrevió el de Linares. Bien, esta vez, con los aceros, despachó al morlaco al primer intento.
Buena impresión causó Barrera en Las Ventas después de su año sabático. En el segundo estuvo con mucho mérito. El toro era mansote y tardo y tenía mucho que tragar. Barrera, con el engaño más adelantado que otras tardes, consiguió ligar dos series de buen trazo con la diestra. Luego, al natural, aguantó los parones del bovino y dejó destellos de buen torero. Hábil con la espada, cobró media estocada fulminante y recibió una justa ovación. En el quinto estuvo en la misma línea. El de Javier Pérez tabernero no daba opción al lucimiento, pero se fajó con él y le sacó buenos muletazos por la izquierda. Muy seguro con la espada, otra vez acertó a la primera.

Morante deja su sello
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