Lleno en la Monumental de Las Ventas en este domingo 3. Se lidiaron 6 toros de Samuel Flores, bien presentados. Sosos y deslucidos en general. Se salvó el quinto.
Pepín Liria de negro y oro. Estocada tendida (saludos desde el tercio). En el cuarto, estocada (oreja y vuelta al ruedo)
Dávila Miura de verde oliva y oro. Estocada (silencio). En el quinto, pinchazo hondo y estocada (silencio)
Juan Bautista de negro y oro. Estocada (silencio). En el sexto, pinchazo y estocada (silencio)
Esperábamos muy decidido a Pepín Liria en esta tarde pero lo del cuarto fue toda una demostración de valor. El samuel era una auténtico marrajo, muy manso que apretaba con peligro hacia los adentros. Pepín se fajó como un león, pegado a las tablas tragó lo indecible, aguantó todas las coladas del morlaco y le sacó series llenas de emoción por ambos pitones. Se tiró a matar a ley y consiguió una merecidísima oreja.
Recibió al primero con una larga cambiada y en cuanto tuvo ocasión se echó el capote a la espalda para quitar por Gaoneras. El toro de Samuel Flores, aunque tenía nobleza, resultó sosón y deslucido por el defecto del cabeceo. Con la muleta, Pepín templó bien las embestidas, bajó la mano y consiguió algún muletazo largo con ambas manos. Enseguida el morlaco se rajó en tablas y la cosa no fue a más.
La nobleza que apuntó el segundo de la tarde no rompió a calidad porque le faltaron fuerzas y embestía con la cara a media altura. Intentó Dávila Miura torearle por ambos pitones pero no terminó de acoplarse con el sosón burel. Sí destacó la estocada con la que Dávila despachó al cornúpeta, que al final fue ovacionado por los tendidos –exclusivamente– por irse a morir a los medios. No estuvo afortunado Dávila Miura con el buen quinto de samuel. Citó despegado por la derecha y vació las embestidas hacia afuera. No encontró el temple en la única serie en la que presentó la izquierda y se fue a por la espada ante las protestas del público. Lo único positivo fue la coincidencia del gol del Atleti en Albacete con la caída del burel.
Juan Bautista no ha tenido un buen paso por esta edición de San Isidro. Si en su anterior comparecencia no tuvo material para lucirse también es cierto que en esta ocasión le vimos algo apático. En la línea de sus hermanos, el tercero fue sosón, si bien aparentó tener algo más de calidad por el pitón izquierdo a principio de faena. Tal vez molestado por el viento, no anduvo asentado Juan Bautista con el burel. A las primeras complicaciones se fue a por el estoque, al menos estuvo efectivo. En el sexto fue imposible el lucimiento. El samuel, que imponía por su presencia, embestía como un mulo con la cabeza alta y sin emoción. Juan Bautista tampoco salió a fajarse en exceso y desarrolló una labor fría con la muleta.

El valor seco de Pepín Liria
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