Que Terra quiera cobrar por ciertos contenidos es lógico si tenemos en cuenta que desde que nació son muchos los gastos y pocos los ingresos que ha acumulado. Tiene que conseguir dinero para cumplir las promesas de su presidente Joaquín Agut, quien pretende entrar en beneficios en 2002, aunque para ello tendrá que buscar la forma de ganar dinero. ¿Cómo? La publicidad “on line”, la gran esperanza de tiempos atrás y la gran decepción de los tiempos actuales, no ha funcionado; ni en España, ni en el resto de Europa ni tampoco en Estados Unidos. Al mismo tiempo, se han disparado los gastos de marketing, personal y tecnología y, para colmo, el comercio electrónico –otra de las bazas que en un futuro podría respaldar a la compañía– aún está en fase de despegue.
Cobrar por contenidos parece una medida desesperada. Quizá ni los propios responsables de la compañía se lo crean y por ello dicen que su implantación se hará de forma paulatina, cobrando por ejemplo por el acceso al correo electrónico a través del móvil y de los ordenadores de bolsillo. Y es que, probablemente, el señor Agut sabe que para que los usuarios paguen, Terra tendrá que desarrollar unos contenidos únicos y especializados; tendrá que eliminar la saturación publicitaria y, al mismo tiempo, favorecer la rapidez de navegación. ¡Estoy harta de esperar tres, cuatro, cinco minutos para que una página de Internet se me cargue y, para colmo, muchas veces no encuentro nada de lo que busco! ¡Lo último que queremos los internautas es perder el tiempo y menos aún el dinero!
Lo de cobrar los contenidos y lo de ganar 900 millones de pesetas al mes no ha influido en la marcha de las acciones; tampoco el anuncio de Agut en el sentido de que en el segundo semestre del año quiere salir de compras primero en Estados Unidos y luego, tal vez, en Europa. Lo que el mercado realmente quiere son hechos y no palabras; los accionistas no necesitan que Agut les diga cómo Terra va a entrar en rentabilidad, quieren ver esa rentabilidad, quieren ver esos números negros y no rojos en sus cuentas. El modelo de negocio de Terra dejará de estar entonces en entredicho y la confianza respaldará al valor. Y confianza, en bolsa, es sinónimo de ganancias.

Cobrar contenidos, ¿medida desesperada?
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