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El "planchazo" de Solana

“No responderé a esa pregunta. Eso no ocurrirá”, respondió Javier Solana hace algunas horas cuando salía de Skopje tras haber dejado “atado y bien atado” el proceso de paz. Alguien le preguntó qué ocurriría si las hostilidades se reanudaban y había nuevas víctimas y respondió de esta guisa. Y eso fue precisamente lo que sucedió ayer en el curso de un enfrentamiento entre la guerrilla albano-kosovar (para entendernos, la UCK disfrazada de albano-macedonios) y la policía macedonia. Balance: diez policías muertos y varios heridos graves.

Es obvio que la guerrilla albanesa ha querido demostrar con este ataque tres cosas: primero (no habrá paz sin su participación en las negociaciones: fue excluida en beneficio del partido albanés y por imposición de los nacionalistas eslavos); segundo, la solución militar que algunos apoyan mediante la concentración de tropas internacionales en las zonas de combate, plantea más problemas de los que resuelve.Y tercero: los acuerdos firmados ayer entre los partidos políticos parlamentarios de origen étnico son papel mojado si el gobierno y su policía no los implementan y la guerrilla albano-kosovar no los acepta.

El acuerdo firmado ayer entre las fuerzas políticas macedonias es razonable: promoción del albanés, reforma de la policía (mayoritariamente dirigida y formada por eslavo-macedonios), tolerancia religiosa especialmente en lo que respecta al Islam,etc. Javier Solana ha hecho enormes esfuerzos en los últimos meses para lograr un compromiso entre los contendientes y lo mismo cabe decir del representante de la UE, François Leotard.

Pero difícilmente la guerrilla albano-kosovar –cuyos cuarteles de invierno se encuentran al otro lado de la frontera, en Kósovo– admitirá su autodisolución, la entrega de las armas y la retirada pacífica ante la amenaza de la fuerza de pacificación de la OTAN, que ni está preparada ni tiene medios para la lucha anti-guerrillera: un "tigre de papel" para la UCK, que la conoce muy bien. Todo indica, pues, que las hostilidades o la guerra civil (llamemos a las cosas por su nombre) continuarán, aunque el lunes próximo se firme con todos los honores de ordenanza ese acuerdo de paz tan deseado como, pese a todo, improbable.

Solana, que conoce el paño y la zona, que ha tenido que lidiar con los kosovares (para quienes fue un mito tras la operación de la OTAN en el enclave) debería evitar declaraciones tan altisonantes como imprudentes entre otras cosas porque cualquier previsión en la ex-Yugoslavia choca con una realidad resbaladiza en la que la lógica brilla por su ausencia.

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