Menú

Convencer a Putin

Los presidentes Bush y Putin se reúnen una vez más en otra cumbre ruso-norteamericana. Aunque las circunstancias serán, una vez más, las de siempre, hay algunas novedades importantes: el diálogo entre una auténtica superpotencia (EEUU) y una nación orgullosa y con ambiciones de hegemonía regional (Rusia) —aunque pobre y con complejos de inferioridad e inseguridad militar— se desarrolla esta vez en el marco de los cambios positivos que ha propiciado el actual progreso económico ruso. Aunque hay que señalar, no obstante, la nota negativa de una clara deriva del régimen ruso hacia un autoritarismo que recordaría los albores del fascismo italiano a más un lector atento de la historia contemporánea, o a quien tenga edad suficiente para haber vivido en aquella época.

La asesoría de Pawlowski —un hombre que pasó de la oposición democrática al servicio incondicional de Yeltsin— está empujando a Putin hacia el máximo autoritarismo, el sendero que siguió siempre el poder en Rusia. Cuando un protagonista principal de la Historia desde hace mil años se embarca por las sendas fascistoides nadie puede encogerse de hombros. Las consecuencias han sido siempre fatales para la humanidad.

Pero en cualquier caso, la prioridad de Bush será lograr la cooperación de Moscú para los problemas mundiales más urgentes, como son la lucha contra el terrorismo, la reactivación económica o la defensa mundial del medio ambiente. En este sentido, los resultados son esperanzadores. Pero al mismo tiempo, habrá de convencer —sin humillarlo— a Putin, para que vaya incorporando a la estructura de poder ruso elementos democráticos duraderos. Este es el reto a largo plazo.

Servicios

  • Oro Libertad
  • Curso
  • Inversión
  • Securitas
  • Buena Vida