El próximo año, la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid pondrá en marcha el llamado Plan Experimental de Apertura de Centros públicos y concertados. Los centros que deseen participar en el proyecto deberán presentar un plan de actividades “extraescolares de naturaleza sociocultural y lúdica”, y la financiación correrá a cargo de Ayuntamientos y Comunidades Autónomas. La Administración cuenta para ello con 354 millones de pesetas con cargo al Acuerdo por la Calidad.
En principio, nada se puede objetar a que los niños vayan a jugar a los colegios los sábados, domingos y días festivos. Pero lo que yo no entiendo es por qué sus juegos tienen que correr a cargo del bolsillo del contribuyente. Además, ¿no sería mucho más educativo que los padres que quieran que sus hijos vayan a jugar al colegio los domingos paguen por el servicio extra que se les ofrece? ¿No sería un forma de integrar a los padres en el colegio el que ellos se encargaran de la organización y financiación? ¿No sería suficiente “favor” por parte de la sociedad el prestar las instalaciones de los centros escolares para que en ellas se organicen competiciones deportivas o representaciones teatrales? ¿Es que no se va a poner nunca límite al dinero público que se gasta en todo lo que tiene que ver con la educación? ¿Es que todavía no se ha caído en la cuenta de que el ciudadano medio no aprecia lo que no paga y cree que no paga lo corre a cuenta de los presupuestos del Estado?
La enseñanza pública está mal, mejor dicho está muy mal. Está tan mal que muchos padres, haciendo un inmenso esfuerzo, están pagando, además de la enseñanza pública de la que no se benefician, un colegio privado para sus hijos. ¿Con qué cara se les va ahora a decir a esos padres que, además de pagar el colegio de sus hijos dos veces, deben pagar los recreos, las fiestas, las mediofiestas, las vacaciones y cuantas chorradas se les ocurra a los administradores de sus impuestos, sin poder hacer uso de ellas?
Cuando se pisa sobre el terreno de la educación, parece que los ricos no tienen nunca derechos, y encima, en este país, existe la creencia general de que el niño de colegio privado es rico y nunca se piensa que, en muchos casos, los padres de ese niño, se están quitando de comer en restaurantes, de tener un buen coche o de veranear en la playa para poder dar a sus hijos una educación mínimamente satisfactoria.

Actividades lúdicas públicas para los niños madrileños

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