El primer ministro israelí no hace caso de las peticiones de Bush para que se retire de los territorios palestinos, porque no le preocupan los intereses del presidente norteamericano sino los propios y sabe, además, que no es la opinión de Bush la que importa, sino la de la población norteamericana.
Para formar esta opinión, se habla mucho del famoso “lobby judío” que, efectivamente, existe y es tan poderoso como lo pintan, pero la fuerza de Ariel Sharon y de cualquier jefe de gobierno israelí no radica tan solo en el poder y la actividad de las organizaciones judías norteamericanas, sino también en el embeleso de millones de cristianos fundamentalistas que siguen con más interés los mensajes del Antiguo Testamento que del Evangelio y que tienen más interés en el templo de David que en el Portal de Belén.
Para los europeos que viven en una sociedad totalmente laica, es difícil de imaginar la intensidad de los sentimientos religiosos de millones de fundamentalistas norteamericanos que, si bien se dicen cristianos, vibran más ante las imágenes de las escrituras de Moisés o Abraham, que ante la destrucción de la Iglesia de la Natividad.
Es una característica que ya mostraban los baptistas negros cuando abolieron la esclavitud y buscaban a “quien nos lleve al Jordán”. La miriada de sectas fundamentalistas tienen tal reverencia por las escrituras del Antiguo Testamento que se identifican fácilmente con los ideales sionistas por mucho que, irónicamente, los judíos ortodoxos no son más que una minoría en Israel, la mayoría de los judíos norteamericanos no son religiosos y los dirigentes israelíes se rigen por ideales tan laicos como los europeos.

Cristianos del Antiguo Testamento
Servicios
- Radarbot
- Curso
- Inversión
- Securitas
- Buena Vida
- Reloj