Andalucía no es la Comunidad Autónoma con mayor incidencia de alumnos inmigrantes en sus aulas. Según cifras oficiales, de los 6.830.989 alumnos que el curso pasado se matriculó en los centros escolares de toda España cerca del 3 por ciento eran extranjeros. En Andalucía ese porcentaje no llega al 1,4 por ciento, y sin embargo, los profesores andaluces están demostrando un especial interés en crear un grupo nuevo de maestros especialistas en aulas “multiétnicas y multiculturales”.
Andalucía Acoge acaba de publicar un manual, La gestión de la multiculturalidad en la escuela, cuyo objetivo, según se dice en él, es “gestionar la multiculturalidad mediante un proyecto auténtico de educación intercultural para todos los alumnos”. Se trataría de construir un “docente nuevo”, un profesor que careciera de cualquier tipo de prejuicio cultural, que fuera, en fin, un auténtico relativista cultural.
Para ello, el profesor aspirante deberá empezar por ponerse en manos de un “etnopsiquiatra” para someterse a una especie de terapia psicoanalítica que cambie tanto la concepción que tiene de sí mismo como la que posee del “OTRO”. A continuación, libre ya su mente de prejuicios, podrá resolver los conflictos que surjan en sus aulas multiculturales, deberá para ello poner en práctica dos nuevos métodos pedagógicos, a saber, “la descentración profesional” del profesor y la “negociación intercultural” con los alumnos.
Para aclarar un poco tan complicada metodología, el manual incluye una especie de diccionario imprescindible para comprender el significado de toda esta jerga multicultural.
Así se explica que descentración es “el proceso que permite a una persona tomar conciencia de sus referentes culturales para llegar a relativizar sus puntos de vista y alcanzar así una mentalidad multicultural”.
En cuanto al término intercultural se tendrá en cuenta, según el manual, que “engloba un proceso y un producto”. El proceso es el hecho de que personas de distinta cultura entran en interacción positiva y el producto es el resultado de esta interacción: la construcción de una realidad común donde cada una encuentra su sitio y su dignidad.
Se explica también el significado de otros vocablos como la enculturación o proceso que permite al individuo constituirse como ser humano, adueñándose de las formas de ser del grupo cultural al que pertenece y la aculturación o conjunto de fenómenos que resulta de los contactos entre grupos de culturas diferentes.
Los autores de este manual, cuyo estudio es necesario si se quiere obtener el título de educador intercultural, exponen su opinión sobre la situación que se está produciendo en los países occidentales que reciben inmigrantes. La cultura occidental, dicen, cada vez más individualista, menos humanista y más esclava del dinero, siempre trata de imponerse, e incluso aniquilar, a esas otras culturas minoritarias, todavía ancladas en la tradición, que poseen una característica común: su visión de la sociedad no es individualista sino “organicista” y jerarquizada.
Por lo que se ve, los autores de este manual, que evidentemente son pedagogos progresistas, tienen sus preferencias en esto de las culturas. La occidental no les gusta, es demasiado individualista, prepotente y “neoliberal”, así que preferirían cualquier otra, incluida supongo la musulmana, que fuera más colectivista, más tradicional y más jerarquizada.

La gestión de la multiculturalidad en la escuela

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