Con este Gobierno no ganamos para emociones. Recorriendo la montaña rusa, estamos en la primera línea del vagón. Afrontamos cada día, con toda la emoción de las caídas, la congoja de las curvas y el interrogante de las subidas. El Gobierno es una auténtica caja de sorpresas. Podemos contar lo que el Ejecutivo ha hecho, pero nunca sabremos que es lo que va a hacer. Y además, si sugieres que se han equivocado, se enfadan.
En fin, la política es así de complicada. En este Gobierno, desorientado y sin el futuro de la sucesión claro, nunca se sabe por donde puede salir. El ejemplo más reciente –pero ¡ojo! que no es el único– es el del "Prestige".
Al Ejecutivo no le falta razón, cuando dice que el barco no ha sido hundido por ellos, ni ellos tienen la culpa de que el fuel inunde las costas gallegas. Y es verdad, pero el Gobierno de Aznar ha vuelto a ofrecer una lastimosa imagen: una capacidad de reacción tardía, una gestión de la crisis poco efectiva y una ausencia de iniciativa política. El Gobierno ha tardado más de una semana en aterrizar en Galicia y cuando lo ha hecho, ha sido de malas maneras, nervioso y fuera de sitio. Por allí están Rajoy y Matas. Uno, dicen, que coordinando, el otro callado como un sepulcro. Dicen que Aznar no deja a sus ministros hablar sobre el desastre ecológico, para ofrecer así una imagen unitaria. Pero el efecto de descontrol y desajuste ya está enviado a toda la opinión pública.
El Gobierno nunca habría impedido que el fuel se desparramara por las costas gallegas. Pero el Gobierno ha podido ofrecer, desde el primer momento, una sensación de seguridad, con capacidad de resolver los problemas y buscando la eficacia por encima de todo. En el Ejecutivo, con Aznar a la cabeza, hablan y recuerdan el desastre del "Mar Egeo" como coartada política. Pero eso no vale. Ya sabemos que Felipe González hizo muchas cosas mal. Pero de lo que se trata es de corregir el pasado, no de ampararse en él. Quizá este Gobierno, que dijo ser amigo del diálogo, podía haber propuesto un "Plan de Emergencia", pactado con todos los partidos políticos, haciendo así un gran frente común de unidad, y evitando la politización de un desastre que afecta a todos.
Con este supuesto Pacto se habría evitado, al menos, la situación a la que hemos llegado y se habrían encontrado caminos de mayor eficacia. Pero lo cierto es que la realidad ha sido muy diferente. Con este Gobierno de "sube y baja" la sensación transmitida es de incongruencia, de dudas y de falta de soluciones. El Gobierno ha llegado tarde. Y Aznar sigue sin aparecer por Galicia. ¿Qué nos tendrá reservada la próxima curva de la montaña rusa gubernamental?. ¡Se aceptan apuestas!

Un Gobierno en la montaña rusa
En Portada
Servicios
- Radarbot
- Curso
- Inversión
- Securitas
- Buena Vida
- Reloj Durcal