Menú

Bajar los impuestos sigue sin ser de izquierdas

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha anunciado la congelación de los impuestos especiales para el próximo año con el objetivo de consolidar el crecimiento económico y reducir la inflación. La medida afectará a los tributos que gravan los hidrocarburos, el alcohol, las matriculaciones de vehículos, la electricidad y el tabaco.

Aunque esta medida significa una reducción en términos reales de estos impuestos especiales, esta sólo afectará en una proporción similar a la subida de la inflación, por lo que se trata de una rebaja claramente insuficiente, más aún si tenemos en cuenta que se tratan de unos instrumentos fiscales que los sucesivos gobiernos han venido utilizando pródigamente para continuar exprimiendo por otros medios el bolsillo del contribuyente.

En cualquier caso, este alivio fiscal su sumará a una también tímida rebaja en el IRPF, a la supresión total y definitiva del Impuesto de Actividades Económicas y a la eliminación del Impuesto de Sucesiones, esta última sólo en las comunidades gobernadas por el PP. Todo ello significa que, con independencia de su alcance, el PP confirma y sigue fiel a un cambio de tendencia —ahora ya sin excepción alguna—que ya emprendiera en su primera legislatura en el Gobierno, como era la reducción de los impuestos. Ahora hay quienes presentan estos alivios fiscales como un mero efecto del hecho de que el año próximo entramos en contienda electoral. Algo de eso puede haber únicamente si tenemos en cuenta el momento escogido para materializar el grueso de la rebaja fiscal —el último año de legislatura—, pero eso no borra el hecho de que se trate de un cumplimiento de un compromiso específico del Gobierno del PP.

Simplemente, no es cierto que la rebaja generalizada de los impuestos sea algo que coincida con las contiendas electorales, con independencia del partido que ocupe el Gobierno. De hecho, desde la oposición de izquierdas no se ha hecho una oferta electoral similar, y lo que es un dato objetivo es que hasta la llegada del gobierno del PP, ninguna contienda electoral implicó rebaja de impuestos alguna. Los diferentes Gobiernos del PSOE supusieron una incesante y paulatina subida de impuestos, paralela además a un infrenable endeudamiento público.

Al contrario de lo que sostuviera Zapatero al poco tiempo de alcanzar la secretaría general del PSOE, bajar los impuestos sigue sin ser de izquierdas. Y esa es una diferencia que ningún complejo centrista de la derecha debería dejar de explotar.

En España

    0
    comentarios

    Servicios

    • Radarbot
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida
    • Reloj Durcal