Pienso que la gente como tú, que defiende los valores en medio de tanta manipulación, es por la que hay que salvar Cataluña. Nosotros nos enfadamos por las burradas del tripartito y nos indignamos por las políticas lingüísticas o los derroches del dinero público, pero vosotros sois los que lo sufrís a diario, ánimo y gracias por el ameno artículo.
Tampoco todos los andaluces somos unos incultos-holgazanes-graciosos, pero eso es lo que hay. No hay quien luche contra los estereotipos.
Puede que Vd. tenga razón, pero tanto va el cántaro... tantas veces hemos oído a Puyol, a Rovira, a Montilla... decir que cuándo se les critica ¡a ellos! se critica a Cataluña, que aunque injusto, resulta bastante natural. Ahora ocurre lo mismo en Galicia, las críticas a Quintana por dar 14 millones de €uros a quien le hace sentir el placer de viajar en yate, resulta que son críticas a Galicia. Erróneamente hemos identificado a estos tipos con los que los colocan dónde están, como en Europa nos consideran a todos con la misma debilidad mental de Mr. Zapatero, y tal vez tengan razón, seguro que tienen razón.
Me temo que cuando un estereotipo se extiende de forma tan universal puede deberse a que refleje algo generalizado en el colectivo estereotipado.
Estoy de acuerdo en que catalanes hay buenos y malos, nacionalistas y no nacionalistas, de izquierdas y de derechas, etc. Pero también es cierto que cuando llaman a las urnas, unos votan nacionalismo y el resto... no votan.
En Cataluña hay el gobierno que hay porque los pocos que votan lo apoyan. La mayoría no lo apoya, pero lo demuestra absteniéndose en lugar de votando otra cosa.
El caso es que me da igual que sean mayoría los que "no votan" nacionalismo, porque como no votan a ninguna alternativa sino que se abstienen, en el fondo apoyan con su abstención al nacionalismo (es sencillo: cuanto menor sea la participación, mayor peso tiene cada voto emitido).
Ese comportamiento generalizado de apoyo al nacionalismo, sea de forma directa (votando) o indirecta (absteniéndose) no es una cosa que "no me afecte", porque desde Cataluña y en nombre de un estatuto nacionalista inconstitucional, se llevan mi dinero. Eso no es que fomente la buena vecindad, ¿no cree?
De modo que el buen nombre de "los catalanes", en general, se restablecerá cuando esa mayoría, ahora silente, demuestre en las urnas no ser enemiga del resto de España. Eso se consigue expulsando del poder a los nacionalistas, y sólo se les puede expulsar VOTANDO y no absteniéndose. Hasta entonces, seguirán con esa imagen de bola de golf "rastrera y comercial" que se han ganado a pulso (por mucho que haya honrosas excepciones a la regla) y seguirán siendo objeto de justificados boicots a sus productos en los comercios.
¿O es que pensaban que la reputación no se la gana uno?
Un saludo.