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José Carlos Rodríguez

Zapatero contra el cine español

Por un lado, dedican el 80 por ciento de todas las ayudas del Ministerio de Cultura al cine, y por otro prohíben la típica españolada, en la que hay "pornografía y violencia gratuita" como la que quieren prohibir, a granel.

Zapatero quiere su propio premio Nobel. Es claro que este lunes no recibe el de economía, como sugiere el bueno de Pablo Molina. El de la paz tampoco lo tiene fácil, porque ni es presidente de los Estados Unidos ni es terrorista, los caminos más seguros para llevarse el galardón. De ciencia, ni hablemos. ¿Literatura? Tampoco. Es demasiado conocido. Habrá que crearle su propio Nobel. El del buenismo, la progresía universal, la paz planetaria.

Es más, quizás el Nobel se le quede pequeño. Zapatero quiere enmendar nuestras almas desde la escuela, apartarnos del tabaco y los malos hábitos. Entran en nuestra casa y nos quieren quitar desde una hamburguesa al vino. Es un moralismo sin hábitos ni agua bendita; un puritanismo progre, la neoinquisición de izquierdas.

Al estilo, eso sí, de la vieja derecha. Lo último es que quieren prohibir la exhibición en abierto de la pornografía en los medios audiovisuales. Siempre se trasluce la idea de que nosotros, los ciudadanos, no podemos hacer un uso responsable de todo lo que está a nuestra mano.

Pero todo eso ya lo conocíamos. Lo que es nuevo es esa deriva contra el cine español. Por un lado, dedican el 80 por ciento de todas las ayudas del Ministerio de Cultura al cine, y por otro prohíben la típica españolada, en la que hay "pornografía y violencia gratuita" como la que quieren prohibir, a granel.

Al final, de tanta memoria histórica, el Gobierno socialista acaba por identificarse con aquello contra lo que dice luchar.

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